Entrevista a Ximena Acevedo, viuda del presidente del sindicato 1 de Azeta.

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La viuda de Juan Pablo Jiménez desconfía de Azeta, la empresa donde su marido dirigía el sindicato N° 1. El Dinamo conversó en exclusiva con ella cuando la Justicia indaga cuáles fueron las reales causas de muerte del sindicalista.

El jueves pasado, Ximena Acevedo (36 ) estaba preparando la once junto a sus hijos, de 3 y 9 años, cuando un grupo de trabajadores de Azeta golpeó la puerta de su casa para decirle que “Juan Pablo había tenido un accidente”, y que debía acompañarlos al Hospital del Trabajador.

En ese lugar el médico de turno le contó, sin más,  que su marido estaba muerto. Desde ese momento,al parecer aún en estado de shock, ha dormido dos horas al día entre llamadas, reuniones, trámites, el funeral, conferencias de prensa y declaraciones a la Justicia.

Justamente en la Fiscalía Sur, tras presar su declaración, conversó con El Dínamo acerca de las extrañas circunstancias de la  muerte de  su esposo que  tienen a la defensiva al movimiento sindicial y a su familia, que desde el primer momento rechazó la tesis de que una “bala loca” fue la responsable de la terminar con la vida del presidente del sindicato se Azeta, subcontratista de Chilectra.

Hoy no se descarta la tesis del asesinato y  surgen nuevas aristas a medida que pasan los días. Este miércoles, a las 19:00 horas se realizará una marcha en protesta por la muerte de su marido, y por las condiciones de seguridad  que la empresa, con cerca de 52 demandas laborales,  brinda a sus trabajadores.

Delgada, de pelo largo y liso y con un dejo de timidez en su voz,   Ximena dice que  sigue  enamorada de Juan Pablo, a quien ella llama simplemente “Pablo”.  Su firma incluye las letras X y P, en grande y bien juntas.  No ha tenido tiempo para llorar, ni hacer ningún luto y  en su casa, cuenta,  todo sigue  como si su marido fuera a llegar en cualquier minuto montado en su bicicleta a tomar once. El pasado domingo se cumplían 11 años desde que se conocieron.

”Yo antes hacía mi vida en mi casa, con mis dos hijos, cocinando y esperando que Pablo llegara del trabajo… ahora todo cambió”, comenta mientras hace un repaso de las últimas horas. Entre reunión y reunión ha conocido a un montón de personas que formaban parte del mundo de su marido “se me abrió el mundo”, reflexiona.

Sobre la muerte de tu marido han hablado varias autoridades, entre ellas ministros  ¿Alguien se ha comunicado contigo?

Hasta este minuto… nadie. De todos los que han aparecido en televisión, ninguno se ha acercado. A mis suegros y los hermanos de Pablo, que somos lo más directos, tampoco. No hemos tenido ningún contacto con ellos. Lo que yo he escuchado por fuera es que están investigando, pero concretamente hacia mi… nada, nadie del Gobierno.

En un comienzo la PDI habló de una  “bala loca” ¿Crees que eso sea posible?

El lunes tuvimos una reunión en la Brigada de Homicidios, que a mi, como esposa, me calmó en el sentido que ellos no han descartado nada, ellos están por distintas líneas investigativas. Ellos no me han afirmado nada, porque están investigando recién  y eso me calma, sabiendo que no están cerrados a una sola idea.

El día del funeral de Juan Pablo dijiste que él había recibido amenazas…

Había muy poca información. Nadie se había comunicado conmigo. De la empresa donde trabajaba mi esposo nadie me llamó… y se empezaron a escuchar cosas… que al Pablo lo tenían amenazado. Yo no manejo nombres. Lo que si sé es que en la empresa lo hostigaban, no estaban contentos con lo que él estaba haciendo.

¿Las supuestas amenazas venían desde la empresa?

Yo no puedo asegurar nada, ni te puedo dar nombres. Son sólo rumores.

¿Cómo era la relación de Juan Pablo con Azeta, la empresa donde trabajaba?

El descontento que ellos tenían con Pablo era por todo lo que él estaba haciendo. Sus reuniones como sindicato, con su gente. Él estaba constantemente en la Inspección del Trabajo denunciando las irregularidades que se presentaban “pucha, a este viejo no le dieron sus días libres”, “si despidieron a uno que se le pague lo justo”, ¿me entiende?, lo único que él buscaba es que se hiciera lo correcto, lo que la Ley dice… ni un punto más allá, ni un punto más acá. Y yo sé que eso a la empresa la tenía muy molesta. Además, todos saben que el Sindicato con la empresa estaban enfrascados en un proceso de negociación colectiva, y en la empresa estaban muy molestos con el Pablo, porque se acogieron a un artículo que les permite aplazar en un año y medio más la negociación, eso les cayó muy mal. Se enojaron.

Pero la empresa anunció que se iba a hacer parte de la querella…

Mira, hasta el momento, ellos no me han llamado por teléfono, no se han acercado. El único contacto fue para el día del accidente, que se acercaron a mi cuñada y se ofrecieron a hacerse cargo de los servicio fúnebres. Tuve una reunión en sus oficinas el viernes. Me recibió Verónica Negrete, quien en ningún momento me habló del accidente de Pablo. No me habló de los que ellos hicieron, sólo  me decía que me entregaba todo su apoyo, y que el Pablo era alguien bueno… pero nunca me habló del accidente.

Cuando yo me enteré de la gravedad de esto, de que había sido una bala… me sorprendió la indolencia de ellos. “Asesinaron a un trabajador nuestro, dentro de nuestra empresa”, yo me pongo como loca a prestar ayuda, abro mis puertas, hablo… hasta el día de hoy yo no sé cual es su postura. Si la empresa no tuviera nada que ocultar, estaría a mi lado luchando por esto, por descubrir quien hizo todo esto, por esclarecer. Ha sido insuficiente. Me dicen que habló un señor de la empresa, Daniel Belmar, que dijo “es común que caigan balas dentro del recinto” , si él dice que es común que pasara eso, ¿la empresa tomó las medidas de resguardo para sus trabajadores?, para mi eso claramente es una negligencia, es una irresponsabilidad, es una inconsciencia frente al peligro en que estaban sus trabajadores.

Juan Pablo llevaba adelante una lucha intensa, en el Sindicato, y además en la Radio Popular Enrique Torres ¿Cómo se tomaban en la casa estas actividades?

Nosotros con Pablo andábamos para todas partes juntos, salíamos a comprar pan… todo juntos. El año 2011 lo vimos muy poquito, porque se movía por la injusticia que afectaba a sus compañeros… Nos afectó porqué lo vimos poco, sus hijos lo extrañaban mucho, no tenía horarios fijos. Cuando estaba en la casa se pasaba revisando documentos… era un hombre muy inteligente. Estudiaba, se instruía, revisaba las leyes… lo perdimos un poco por la lucha que él estaba haciendo. Pero de mi parte, yo siempre lo apoyé, porque vi en su persona a alguien incorruptible, que lo único que estaba haciendo era velar por los derechos de sus trabajadores, en ningún minuto él buscó enriquecerse con este tema. Es normal que se escuche que hay mucha corrupción, que los sindicalistas se llenan los bolsillos, que tienen tremendos autos, las regias casas… el Pablo se movía en bicicleta, era incorruptible. Por eso siempre lo apoyé.

¿Cómo era Juan Pablo  en el cotidiano?

Era una persona muy alegre, un contador de chistes innato. Sus compañeros se juntaban alrededor de él a escuchar sus chistes, le insistían que se metiera a un programa de televisión. Tocaba la guitarra, cantaba maravilloso. No era malhumorado. Era muy buen papá, ejemplar, un esposo muy comprensivo, cariñoso.

Ustedes estuvieron casados más de diez años… ¿Cómo se conocieron?

Me acuerdo perfecto. Nos conocimos un 24 de febrero, en la playa Costa Azul. Él estaba con un grupo de compañeros de trabajo, andaban de paseo. Yo viaje sola a la playa, porque una amiga que me iba a acompañar tuvo un problema.  Me instalé en la arena y me llamó la atención un grupo de personas que estaban jugando a la pelota… Y entremedio vi a Pablo, e inmediatamente empezamos con las miraditas. Pasó un rato y él se acerca a mí y me dice “¿Por qué tan sola?”, y desde ese minuto no nos separamos más. Hablamos como un mes por teléfono, muchas veces al día. Al par de semanas estábamos pololeando, al par de meses ya estábamos juntos… una historia muy bonita de amor. Es como en las películas. Mucha gente dirá “yo no creo en el amor a primera vista”, pero te lo puedo asegurar, muchas veces lo he dicho, y ahora lo ratifico cuando Pablo ya no está conmigo. Cuando lo vi, dije, “ese es el hombre, el hombre que yo quiero para mi vida, para envejecer a su lado”.

Ximena Acevedo cierra sus palabras y advierte que debe almorzar con sus hijos. Después, pegará afiches para exigir justicia en la muerte de su marido, participará en una conferencia de prensa y marchará por las calles de Santiago “A mi no me van a parar, yo voy a seguir hasta el final, hasta que me queden fuerzas”, remata y comienza a alejarse por la Gran Avenida en dirección a su casa en San Miguel, donde la esperan sus hijos pequeños y todas las cosas de Juan Pablo Jiménez, intactas.(EL DINAMO)