Teletrabajo: Las desventajas y desafíos que enfrentan las y los trabajadores

Que las nuevas tecnologías llamadas TICs, ya sea en la utilización de Computadores, Celulares, programas de videollamadas y dispositivos de comunicación avanzados, han revolucionado los sistemas de trabajo en la actualidad y sobre todo en los tiempos que vivimos con la propagación del coronavirus a nivel mundial, es un hecho categórico.

Pero sin duda, lo anterior, además de ciertos beneficios, también implicó importantes desventajas, ejemplificada con la promulgación de la Ley de Teletrabajo en nuestro país, como también lo constata la experiencia internacional, donde se está llevando a cabo esta modalidad, reflejada en países de la Unión Europea, Estados Unidos, Argentina, Brasil y Japón donde las jornadas extensas de trabajo han sido la principal característica y donde en algunos casos se prolongan más de 7 horas por sobre una jornada legal.

La controversial Ley de Teletrabajo que descansaba en el Congreso desde el 2018 y que se tramitó rápidamente y se publicó el 24 de marzo recién pasado en Chile, buscaba en su engañosa propuesta normar el trabajo para todas y todos quienes se hayan visto afectados por las cuarentenas parciales o totales, como medidas de control a la pandemia por COVID-19 y con ello se vieran forzados a trabajar desde sus hogares. Pero, una vez más los trabajadores vieron como esta ley facultaba a los empleadores para tomar decisiones que en ningún caso consideraba el “mutuo acuerdo”, incluso dejando fuera de esta “negociación” a las organizaciones sindicales.

Cuando se presentó la idea de legislar este proyecto, apuntaba principalmente dentro de sus “virtudes” que, daría mayores libertades y oportunidades a las y los trabajadores dándoles una mejor calidad de vida al poder conciliar trabajo y vida personal. Pero, en la práctica muchos de los que se encuentran bajo esta modalidad, han podido dar fe de que en la mayoría de los casos se trata de una extensión laboral o lisa y llanamente creó una doble jornada laboral.

Son multifactores los que hacen del teletrabajo una difícil práctica en el hogar. Las interrupciones o interferencias que afectan la concentración, la dificultad para hacer el “corte” de lo laboral y lo familiar, el aumento de las responsabilidades que pueden ser aún más dañinas en el caso de las mujeres, ya que esto tiene un importante efecto en la igualdad de género. Son ellas quienes se llevan gran parte de la carga doméstica, e incluso han tenido que asumir las labores de apoyo en las tareas escolares de sus hijos, las que evidentemente además les generará un mayor estrés y que según últimos estudios de salud mental, señalan que se ha incrementado en un 60% versus un 30% de aumento en el nivel de estrés en los hombres y si bien estos estudios lo avalan, para dar por hecho la ocurrencia de estos fenómenos, basta con analizar el desarrollo histórico de la cultura e idiosincrasia de la sociedad en su conjunto.

Respecto a la sobrecarga horaria que ha impuesto el teletrabajo, la misma OIT a través de una investigación en los países antes señalados detectó diferencias considerables entre las personas que están desarrollando sus labores a través del teletrabajo comparadas con aquellas que siguen en una jornada laboral normal.

Asimismo, el Teletrabajo ha demostrado en la práctica que exige una conexión permanente con la labores exigidas por los empleadores y en muchos casos es una ampliación de las horas totales de trabajo que se realizan en las dependencias de la empresa o lugar de trabajo presencial.

Para subsanar este riesgo, la legislación Chilena, a través de la la Cámara de Diputados el 11 de abril de 2019 aprobó y agregó al proyecto el artículo 21 bis, modificando parte del Código del Trabajo, en la que se promulgó la desconexión digital por 12 horas y cuyo objetivo era: “[…] garantizar el respeto de su tiempo de descanso, licencias médicas, permisos y vacaciones. Así como de su intimidad personal y familiar. Igual derecho tendrán los trabajadores contratados bajo el régimen de subcontratación con respecto al empleador principal”.

Sin embargo, “la normativa permite explícitamente que las y los teletrabajadores queden excluidos de la limitación de jornada que rige para el resto del asalariado, si así lo acuerdan las partes”, según señala CIPER. Pero como ya dijimos anteriormente es iluso pretender que los acuerdos se van a lograr de forma individual. Ya que, bien es sabido en el mundo laboral, las relaciones se dan en forma vertical y unilateral, dejando con ello mínimas posibilidades a las y los trabajadores de evitar posibles abusos. De aquí la gran importancia de los acuerdos colectivos logrados por los sindicatos, como bien lo resalta la CUT, pero que fueron soslayados.

Por otro lado la ley señala que las y los trabajadores en la eventualidad que quieran volver a sus jornadas normales de trabajo lo podrán hacer cuando lo deseen, pero una vez más se someterían a los designios de su empleador al momento de manifestarlo a sus jefaturas.

Si bien el trabajo a distancia vino a subsanar en ciertas actividades económicas la continuidad operacional de ellas, no es posible aplicarla a todos los ámbitos y menos a aquellos trabajos que están considerados como precarios, donde las tecnologías no son una herramienta existente, necesaria ni útil para tipos de trabajo como los que se realizan por ejemplo en varias áreas del comercio.

Asimismo, la ley sostiene que el empleador se hará cargo de los costos de implementar las herramientas necesarias para que el trabajador desempeñe sus labores óptimamente, vale decir, que los costos de operación, funcionamiento, mantenimiento y reparación de equipos serán siempre de cargo del empleador. Pero, esto no se cumple a cabalidad y muchas veces es el mismo trabajador que ha tenido que autoproporcionarse los recursos como también, en muchos casos existen metodologías propias del sistema remoto que son desconocidas por los trabajadores y que han tenido que adaptarse y capacitarse de forma particular.

Para que esta sobrevalorada ley por quienes la impulsaron tuviese mayores beneficios y menos impacto negativo en la vida de las personas, ante todo debiese regular de mejor forma la jornada de teletrabajo formal a tiempo parcial y en el caso de las jornadas más extensas contemplar el pago de horas extraordinarias a sus trabajadores.

Es importante reflexionar sobre los cambios que hemos presenciado en materia laboral y que modalidades como el trabajo remoto no es accesible sobre todo por la gran mayoría de trabajadores del sector informal, por lo tanto no les asegura mejores condiciones de trabajo y con ello una mejor calidad de vida. Resulta urgente entonces revisar y fortalecer las políticas en materia laboral, que realmente se busque el mayor beneficio para las y los trabajadores.

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Federación Minera de Chile