La canadiense aprovechó el primer proceso de diálogo conjunto con indígenas para abordar futura expansión. Mientras Collahuasi anticipa que la inversión será evaluada con la comunidad.

La minera canadiense Teck junto a la Comunidad Indígena Quechua y la Junta de Vecinos Número 8 -ambas de Huatacondo, en la Región de Tarapacá-  suscribieron un convenio para implementar un proceso de diálogo en el marco de la actual operación de Quebrada Blanca y desarrollar un Proceso de Debida Diligencia vinculado al proyecto de ampliación Quebrada Blanca Fase 2.

Desde el año 2009, la compañía y la comunidad de Huatacondo han sostenido conversaciones y reuniones que han permitido implementar diversos proyectos en beneficio de los habitantes de esa localidad, avanzando en un progresivo entendimiento mutuo.

El Convenio suscrito tiene la finalidad de formalizar y consolidar en el tiempo tanto el proceso de diálogo genuino (respecto del Estudio de Impacto Ambiental de actualización de Quebrada Blanca que está actualmente siendo tramitado ante el Servicio Evaluación Ambiental), y de Debida Diligencia previa (para la elaboración del futuro Estudio de Impacto Ambiental para el proyecto de expansión Quebrada Blanca Fase 2).

La iniciativa tiene un monto de inversión que supera los US$5.000 millones y el objetivo es expandir la vida útil del rajo minero en el sector de Huatacondo.

La Directora de Responsabilidad Social y Asuntos Corporativos de la minera, Amparo Cornejo, dijo que “este acuerdo formal es muy relevante para las partes y constituye un paso significativo en el relacionamiento de buena fe que han sostenido en el tiempo”. Agregó que se espera que los esfuerzos por construir una visión compartida, puedan luego servir de base para un eventual acuerdo de diálogo y cooperación de largo plazo.

Otra de las compañías que ha seguido el camino de buenas relaciones con las comunidades es Collahuasi, ligada a las multinacionales AngloAmerican plc y Glencore.

Huatacondo y Collahuasi mantienen una relación desde hace más de 20 años, en las cuales ha habido un contacto permanente y trabajo conjunto de proyectos.

Durante estos años la metodología de relacionamiento y los proyectos han ido evolucionando. Dicha colaboración permitiría a una evaluación conjunta de la futura expansión de Rosario Fase 2. Aunque, a través de un comunicado, Collahuasi acotó que “no ha definido un proyecto de expansión de Rosario”.

“Cuando lo haga, se le dará a conocer oportunamente a las comunidades de los territorios vecinos”, sostuvo la minera por medio de un comunicado.

Sin embargo, el trabajo de relación y diálogo con la comunidad ya está adelantado. Tanto así que el año 2010, la empresa propuso a la comunidad llevar adelante, con la Universidad de Chile, el proyecto Esuscon, que se convirtió en la primera microrred inteligente basada en Energías Renovables No Convencionales. “Este proyecto si bien surgió desde la compañía, consideró la participación de la comunidad en la toma de decisiones, en la operación, el uso eficiente de la energía, la operación del sistema y el control de demanda”, sostuvo la minera.

Modelo exitoso

Ambos procesos siguen un sistema de negociación que tuvo su debut con el proyecto Pascua Lama. Se trata de la “Diligencia de Vida”, que ha impulsado el abogado Alonso Barros. Esto entendido como un proceso de intercambio de información entre la empresa y la comunidad a efectos de recién eventualmente entrar a una consulta indígena.

Esto último como un due diligence en el que ambos actores se muestran abiertos a dialogar, pero bajo cánones de transparencia. En dicho proceso se verían temas como la disponibilidad del agua, y los territorios usados. La fase previa o “pre consulta”,  que ha sido objeto de cuestionamientos puesto que no está presente en la legislación, busca aunar posiciones entre la comunidad para acudir al diálogo.(PULSO)