En un informe de la ICEM se revela que en el sector del cemento de Filipinas, Indonesia, Tailandia, Malasia e India, los derechos de los trabajadores se están violando rutinariamente por vía del uso de diferentes formas de trabajo precario.

 En muchas de las fábricas que se estudiaron para esta investigación, se está usando la subcontratación laboral y contratación por agencias para impedir o limitar a los trabajadores el ejercicio de su derecho de sindicalización. Un ejemplo al caso es Lafarge en Filipinas, que viene usando trabajadores subcontratados para ocupar puestos permanentes por mucho tiempo, desde que éstos participaron en huelgas en el año 2000. En una planta Lafarge en Indonesia, todos los trabajadores permanentes están sindicalizados pero no así los trabajadores subcontratados, de los cuales ninguno está afiliado a un sindicato. En la India, los trabajadores a contrata de Holcim fueron despedidos después de haberse afiliado al sindicato. La situación se agravó más todavía cuando la empresa comenzó con acusaciones criminales contra los dirigentes sindicales.

 Los Convenios 87 y 98 se refieren a todos los trabajadores, tal como se señala explícitamente en el 350° informe del Comité de Libertad Sindical de la OIT: “El Comité subraya que todos los trabajadores, sin distinción alguna, deben tener derecho a constituir las organizaciones de su elección y a afiliarse a ellas, ya sean trabajadores permanentes, trabajadores contratados temporalmente, o trabajadores temporeros.”

   El informe también señala que la no renovación de un contrato que responda a motivos de discriminación antisindical constituye perjuicio según el artículo 1 del Convenio núm. 98.

 En los cinco países incluidos en la investigación, los trabajadores subcontratados ganan menos que los trabajadores permanentes – a pesar de realizar trabajo de igual valor – y se les niega el acceso a muchos de los beneficios que disfrutan los trabajadores permanentes equivalentes.

 Tanto en las Filipinas como en Tailandia, los trabajadores permanentes se utilizan cada vez más sólo en funciones de supervisión. Esta división de responsabilidades pone de relieve el hecho de que muchas veces son los trabajadores subcontratados y contratados por agencias quienes realizan las tareas fundamentales del trabajo.

 En muchas plantas de producción de cemento, los trabajadores subcontratados sufren de mucha inseguridad. Como dijo un entrevistado, le parecía que su trabajo continuará sólo “mientras yo coopere con la empresa”. En las Filipinas, algunos trabajadores subcontratados informaron que ni siquiera tienen contratos por escrito. En muchos casos y países, los trabajadores subcontratados no saben quién es responsable de su bienestar. En Tailandia, los trabajadores contratados por agencias son los más propensos a sufrir accidentes en el trabajo, sin embargo, en muchas plantas se les niega las mismas prestaciones sanitarias que los trabajadores permanentes.

 La ICEM condena estas prácticas de explotación, y exige que las empresas multinacionales del cemento, tales como Lafarge y Holcim que tienen operaciones en Asia garanticen igualdad de derechos para los trabajadores subcontratados y que tomen medidas urgentes para ajustar sus prácticas de acuerdo no sólo con las diversas legislaciones nacionales aplicables, sino también con todas las normas internacionales del trabajo existentes – incluyendo los Convenios 87 y 98 de la OIT y la Recomendación 198 sobre la relación de trabajo.

 Las cementeras también deben actuar para asegurar que cumplan con sus obligaciones bajo las Directrices de la OCDE para empresas multinacionales y de los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos.

 (http://www.icem.org/es/73-Subcontratación-laboral-Contratación-por-agencias/4825-ICEM-revela-injus)