En el seminario “Nuevas Relaciones Laborales”, confrontaron sus visiones los presidentes de ambas organizaciones y el ex subsecretario del Trabajo, Bruno Baranda. Al inicio expuso la ministra Javiera Blanco.

Amplios y precisos en sus fundamentos fueron ayer los distintos actores del mundo laboral que se sentaron a conversar en  torno a la realidad del país, los desafíos y cambios que son necesarios, de cara al desarrollo que Chile ha alcanzado.

Convocados en el seminario “Nuevas Relaciones Laborales”, organizado por PULSO y Caja Los Andes, la ministra del Trabajo, Javiera Blanco; el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Andrés Santa Cruz; la timonel de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Bárbara Figueroa; y el ex ministro de Desarrollo Social y subsecretario del Trabajo, Bruno Baranda, discutieron respecto a estos puntos.

En la ocasión, el principal foco  de debate se centró en los temas  que debería incluir el proyecto de ley de reformas laborales que el Gobierno ingresará en octubre al Congreso, donde el fin a reemplazo en huelga fue uno de los que concitó más diferencias entre los expositores.

La primera aproximación provino de la presidenta de la CUT, quien sostuvo que en los países OCDE se reconoce el derecho a huelga. Indicó que hay que entender que la huelga es un instrumento “no para hacerse efectivo, no para transformar la excepción en la norma”, sino que para equiparar condiciones entre empleador y trabajador.

En la actual legislación, acotó, hay una relación donde el empresario tiene todo, y el trabajador muy poco, por eso cuestiona cómo se pueden establecer diálogos reales si el debate con la contraparte no tiene igualdad de condiciones, ya que el empleador cuenta con la lógica de subordinación.

En ese sentido, Figueroa aseguró que si los privados “no quieren subordinarse a lo público, en educación, por ejemplo, no pidan que los trabajadores nos subordinemos, porque si miramos de un sólo lado la tortilla, la cuestión es medio complicada. Nosotros decimos derecho efectivo a huelga, fortalecimiento de la negociación colectiva y fortalecimiento del sindicato, es una triada fundamental para hablar de libertad sindical”, sostuvo.

Asimismo, destacó  que la huelga efectiva tiene mucho margen de debate, ya que hay sectores como las empresas estratégicas, las cuales pueden negociar pero no pueden avanzar en huelga efectiva, si bien sus trabajadores no están contratados.

Sostuvo que “si uno dice que una empresa es estratégica para el país como Codelco o las de energía o las sanitarias, ¿por qué esos trabajadores no son de planta? ¿Por qué no son trabajadores de la empresa o del Estado? ¿Por qué hay subcontrato o tercerización ahí?”.

En este caso, acotó, la empresa estratégica  no sólo tiene que ver con el derecho efectivo a huelga, sino también con la condición de los trabajadores en la empresa, cosa que también es fundamental. “Ahí hay que ampliar el abanico”, acuñó.

Mirada empresarial. Distinciones. Esa fue la palabra que el presidente de la CPC, Andrés Santa Cruz, usó para introducir su mirada respecto a cómo se debiera aterrizar el fin de reemplazo en huelga que el gobierno quiere introducir en las reformas laborales que prepara.

Ejemplificó con el  Hogar de Cristo que hace poco enfrentó una huelga, y de haber existido esta legislación de impedir el reemplazo se preguntó :  “¿cuál habría sido la solución?: ¿sacar a todos los enfermos y viejitos y dejarlos en la calle? Los turnos éticos se acaban”.  Recalcó  que hay ciertas instituciones donde debe preocupar en qué situación quedan ante eventualidades como la descrita. “Eso es lo que ocurre en el mundo real”, añadió.

También, precisó el líder empresarial, independientemente del efectivo derecho a huelga que comparte, hay que reconocer que muchas veces hay trabajadores que buscan una oportunidad laboral y con menor costo monetario para una empresa.

“Si hay gente que está dispuesta a trabajar  por A y los de adentro (de la empresa) dicen yo quiero A más 3,  hay una asimetría pues los que están adentro están protegidos, y los que están afuera que podrían entrar, no lo pueden hacer. Para mí es un tema que hay que mirarlo en su conjunto. Tiene dificultades y en ese sentido lo que queremos es que en términos de reemplazo haya ciertas actividades estratégicas que deban mantenerse con esa posibilidad (de reemplazo)”.

Apostó a  conjugar estos cambios, donde los trabajadores puedan ejercer una huelga efectiva, pero también analizar que hay ciertas empresas y situaciones donde “a mi juicio no tener reemplazo no es conveniente”, puntualizó.

No genera simetría

Una mirada similar a la expuesta por Santa Cruz fue la del ex subsecretario del Trabajo del gobierno del ex Presidente Sebastián Piñera, Bruno Baranda.

Para la ex autoridad, la creación y el fortalecimiento artificioso por decreto,  reglamento o por ley de muchos liderazgos sindicales, o el monopolio en la negociación colectiva artificialmente -no producto de una adhesión sindical laboral espontánea-, no permite llevar adelante procesos de mejoras reales.

“La creación artificiosa de estos liderazgos o el monopolio sindical de la negociación va a generar una presión artificiosa no natural en la negociación colectiva y obviamente va a aumentar el interés, de muchos de ellos, de llegar a negociar una vez que la huelga sea  votada”, indicó.

Baranda apuntó que  el foco debe estar en cómo en forma permanente “somos capaces de construir relaciones laborales colaborativas y constructivas, no a propósito de la presión de la huelga sin capacidad o posibilidad de reemplazar”, sino de acuerdos amplios y duraderos.

Asimismo, el ex subsecretario comentó que la mirada de la CUT no está bien puesta en la medida que única y exclusivamente se satisface a propósito del término de reemplazo en huelga.

También son importantes, dijo, muchos otros aspectos que colaboran a un trabajo decente: la seguridad y salud en el trabajo, o un instrumento que pueda estar permitiendo cuidar los empleos de los trabajadores, algo que no estaría presente en la agenda laboral.

El seminario convocó a más de 250 personas, que en gran parte  correspondían a dirigentes sindicales de Santiago. Por ello, la titular de la CUT aprovechó la asistencia para rematar su exposición con una invitación a  una marcha el 4 de septiembre, que busca mostrar la adhesión del mundo sindical a las reformas que impulsa el Ejecutivo.(PULSO)