De acuerdo a cálculos de la compañía las pérdidas por inactividad del proyecto llegarían a $ 7.000 millones a diciembre.

En medio de las protestas desarrolladas desde la semana pasada por comunidades de la Región de Atacama, la empresa Agrosuper -controlada por el empresario Gonzalo Vial- anunció su decisión de cerrar de manera indefinida el Complejo Agroindustrial Valle del Huasco, dentro del cual se enmarca la planta de Freirina, cuyo funcionamiento se cuestionaba desde mayo pasado cuando se produjo una alerta sanitaria.

“La administración ha dado cuenta (…) de la grave situación que se vive en las instalaciones de la sociedad en la localidad de Freirina, donde nuevamente se ha bloqueado el acceso por parte de violentistas, quienes han atacado las instalaciones produciendo graves daños… obstaculizándose seriamente la normal operación de dichas instalaciones”, explicó la empresa mediante un Hecho Esencial enviado ayer a la Superintendencia de Valores y Seguros.

La medida, además, fue tomada luego de que la Comisión de Evaluación Ambiental de Atacama restringiera a la mitad la capacidad del proyecto Valle del Huasco, lo cual, de acuerdo a lo comunicado por la compañía deja “una limitada viabilidad económica, y agrega incertidumbre a su desarrollo”. La firma detalló que “en la resolución citada se establecen nuevas restricciones que reducen significativamente los niveles de producción autorizados, además de requerir la realización de importantes inversiones adicionales”. Agrosuper dijo que el cierre se concretará en el más breve plazo posible, “tomando todas las medidas necesarias para la inmediata disminución de la población animal existente en las instalaciones, de acuerdo a la capacidad de faenamiento de cerdos existente en el país”. Además, el directorio de la firma acordó instruir a la administración para “efectuar una completa evaluación del proyecto para determinar su viabilidad en este nuevo escenario”.


Impacto


En sus resultados a septiembre Agrosuper calculó en $ 1.347 millones la pérdida incurrida por concepto de centros productivos inactivos del Complejo Agroindustrial Huasco, cifra que “a diciembre de 2012 debieran llegar a $ 7.000 millones”, detalló. Y es que una suspensión indefinida de la planta Huasco estaba considerada como escenario posible –de hecho, como el peor de ellos- en la emisión de bonos por 3,5 millones de UF (unos US$ 164 millones) lanzados en agosto pasado por Agrosuper con el objetivo de refinanciar pasivos de corto y largo plazo.

El prospecto sostiene que un cierre de este complejo tendría un “impacto reducido en caso de ajuste contable”, ya que estima que su endeudamiento financiero neto de 0,48 veces al momento de la operación pasaría a niveles de 0,59 veces en el caso de cierre de la planta. De ahí que estima un efecto igualmente bajo en los covenants de la empresa, que equivalen a 1.

Y mientras calculó que el monto de la inversión rechazada ascendería a US$ 433 millones (al 30 de junio pasado), en paralelo indicó que este proyecto cuenta con la posibilidad de tener “activos recuperables” mediante reubicación por un monto US$ 58 millones, más una capacidad de recuperación del capital de trabajo por unos US$ 59 millones. En su análisis del efecto de la paralización del Complejo Valle del Huasco –que “en un escenario normal debiese generar 
US$ 120 millones anuales”– Agrosuper calculó que las suspensiones de la planta habían generado un impacto equivalente al 1,6% de su Ebitda a junio, en circunstancias que la cifra al año 2011 era de 0,1%, mientras el impacto en sus ventas fue de 2,5% al mismo mes. Dentro de sus resultados a junio de este año, la empresa informó un Ebitda de US$ 341 millones UDM, cuyo margen (% ventas) fue de 14,8%. El complejo contemplaba una inversión total de US$ 800 millones y empleaba a 2.000 personas. (Diario Financiero)