En las medidas que se necesitarán para apoyar las políticas macroeconómicas en el corto plazo y las requeridas para reducir la pobreza y las inequidades sociales en el largo plazo se centra el “Economic Review” para Chile, difundido hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). Este reporte es publicado anual o bianualmente, y en él se analizan los principales desafíos económicos y sociales que enfrenta cada país miembro de la entidad.

 El documento, que fue elaborado por las economistas Nicola Brandt y Aida Caldera, de la oficina para Chile y México, se trabajó en varias reuniones y visitas de expertos al país.

 En esta versión, mediante una detallada evaluación del desempeño en el crecimiento, se identifican maneras de mejorar la distrución del ingreso, la productividad y el empleo, sobre la base de una comparación internacional, y se hacen recomendaciones de políticas públicas.

 Plantea que la vigorosa recuperación del país, tras la recesión mundial de 2008-09 y el terremoto y maremoto de principios de 2010, ha perdido algo de impulso, debido a que la economía mundial se ha ralentizado. Dice que si bien el PIB habría crecido 6,5% en 2011, en 2012 aumentará 4%, y que siempre que la confianza mejore y la economía mundial se recupere a lo largo de 2012, se expandiría cerca de 5% en 2013. Sin embargo, advierte que como es una economía pequeña y muy abierta, con una gran proporción de cobre en las exportaciones totales (cerca del 60% en 2010), podría ser vulnerable a una crisis mundial más aguda.

 Señala que la brecha de ingresos de Chile, en comparación con otros países de la Ocde más avanzados, sigue siendo amplia, sobre todo, debido a su menor productividad. “La pobreza y la desigualdad siguen siendo elevadas, en parte, porque el sistema de beneficios fiscales hace muy poco para redistribuir ingresos. A pesar de un fuerte crecimiento económico, la desigualdad ha sido muy persistente en los últimos 20 años -aun con algunas mejoras modestas- y entre las generaciones la movilidad social es baja”.

 La Ocde afirma que si se diseñan adecuadamente los aumentos del gasto se mejorarán las oportunidades económicas para los pobres, incrementando así el crecimiento de Chile y mitigando las desigualdades.

 Por lo mismo, consigna que el principal desafío de Chile es mantener un alto crecimiento y una distribución de las ganancias de manera más uniforme en toda la sociedad. Plantea que los esfuerzos para mejorar el crecimiento deben combinarse con medidas para aumentar el empleo de los pobres y mejorar su calidad de vida.

 Considera necesario seguir incrementando las transferencias de dinero efectivo a estos sectores y mejorando su efectividad. En eso estima clave hacer converger los programas, integrándolos bajo el paraguas del Ingreso Etico familiar y limitar las condiciones de estas transferencias a la búsqueda de empleo o entrenamiento laboral. E imponer otras condiciones si son efectivas.

 Nicola Brandt, economista señior de la oficina Chile-México, destaca que los subsidios están muy focalizados, pero cree que esta focalización debiera ampliarse, para alcanzar a más beneficiarios, y retirar las transferencias más gradualmente cuando los ingresos aumentan.

 El informe aborda el tema tributario al hacer referencia a que el gobierno ha incrementado significativamente el gasto en educación y en políticas sociales , y que se espera que lo pueda aumentar más en el futuro. Dice que estas son necesidades de largo plazo, que requieren de fuentes adicionales de ingresos. Esto se debiera alcanzar a través de medidas de recaudación más eficientes como: combatir la evasión, cerrar fuentes de elusión, introducir una reformulación impositiva a los bienes raíces (ver recuadro); considerar mayores impuestos a las mineras (destaca que aquí pagan menos que en otras partes del mundo) y en general a la explotación de recursos naturales no renovables y aplicar impuestos ambientales, sobre todo a los combustibles fósiles.

 De hecho sostiene que el gobierno debiera moverse hacia abandonar los sistemas de estabilización de precios de combustibles .

 Detalla que una de las fuentes importantes de elusión es la gran diferencia entre el tope de 40% de impuesto a las personas versus el 17% a las empresas (que temporalmente se aumentó a 20%), lo que, además, se combina con numerosas exenciones a las ganancias de capital, incluidas las transacciones de propiedades y activos líquidos, crear incentivos para que personas de grandes ingresos mantengan sus ahorros en sociedades de inversión o personales.

 Argumenta que estas medidas ayudarían a corregir distorsiones y aspectos del sistema tributario que lo hacen poco progresivo, y a recaudar más. Sostiene que la autoridad tributaria debiera seguir introduciendo mejores prácticas para evitar fraudes tributarios, ya que existen considerables espacios para reducir la evasión en Chile.

 Llama a desincentivar este tipo de sociedades y que otra opción sería incrementar la base tributaria, limitando las exenciones a las ganancias de capital.(LA TERCERA)