La brusca caída que anotó el precio del cobre esta semana, llegando incluso a su nivel más bajo en tres años, alarmó tanto a las autoridades económicas del país, como a analistas y académicos de la materia, quienes advirtieron respecto a los efectos negativos que esto podría tener en los ingresos del país.

FOTO EXPORTACIÓN FRUTAS

En la actualidad, más del 50% del total de las exportaciones chilenas al mundo corresponden a cobre, situación que según los expertos, nuestra economía debería ir cambiando gradualmente en el tiempo, con el objetivo de lograr mantener un crecimiento de la actividad a tasas relevantes y depender menos del valor del metal rojo.

La brusca caída que anotó el precio del cobre esta semana, llegando incluso a su nivel más bajo en tres años, alarmó tanto a las autoridades económicas del país, como a analistas y académicos de la materia, quienes advirtieron respecto a los efectos negativos que esto podría tener en los ingresos del país.

En ese sentido, los expertos coinciden en la urgente necesidad de diversificar la matriz exportadora del país, tomando en cuenta que en la actualidad más del 50% de los productos enviados corresponden a cobre, dejando a nuestra economía muy dependiente de las fluctuaciones que tenga la materia prima.

Al respecto, el economista Joseph Ramos, de la Universidad de Chile, sostiene que “el cobre efectivamente ha significado un gran beneficio para nuestro país, pero eso no será eterno y por ende, tal como dice un libro publicado por Patricio Meller, tenemos que aprovechar el actual período de bonanza del metal rojo, para invertir esos recursos y preparar el terreno para otras exportaciones menos tradicionales. De otra forma, se está perdiendo el tiempo”.

Además, está el efecto directo que tienen las exportaciones en el crecimiento económico.

De acuerdo a un estudio elaborado por  Manuel Agosín (actual decano de la facultad de economía de la U. de Chile) para la Cepal en 2009, existen principalmente dos motivos  que explican el efecto favorable sobre el crecimiento económico de la diversificación de exportaciones.

El primero, lo denomina “efecto cartera”, que quiere decir que cuanto mayor sea el grado de diversificación, menor la volatilidad de los ingresos por concepto de exportaciones.

“En sí, este es un aspecto positivo de la diversificación, ya que los países cuyo acceso a los mercados financieros mundiales es imperfecto (o inexistente) no podrán mitigar el consumo ante fluctuaciones considerables de las exportaciones y la producción”, explica el documento.

Mientras, la segunda razón tiene que ver con los efectos dinámicos de esta diversificación de los envíos. “El crecimiento a largo plazo se relaciona con aprender a producir y ampliar la variedad de productos. De acuerdo con este punto de vista, es el resultado de la suma de nuevos productos a la canasta de exportaciones y producción”, asegura Agosín, citando ejemplos de países que tienen pocas fuentes nacionales de incremento de la productividad, pero se avanza en el proceso de inversión abriendo más posibilidades.

LOS AVANCES EN ESTA LÍNEA
De todas formas, las cifras de nuestro comercio exterior son alentadoras, a pesar de que la brecha entre cobre y no cobre no se reduzca, dado que éstas últimas también avanzan.

Según el director nacional de ProChile, Carlos Honorato, “gracias a un trabajo conjunto público-privado y a una estrategia que busca potenciar otros sectores de nuestra matriz exportadora, los envíos no cobre han tenido un aumento significativo en la participación de nuestras exportaciones totales, pasando de un 42% en 2010 a un 46% en 2012”.

En este sentido, destaca el fuerte avance que han registrado las exportaciones de frutas y salmones en lo que va del año, con un crecimiento de 15,3% y 12,8% respectivamente en el período enero-mayo de este año, respecto al ejercicio anterior (ver gráfico).

En tanto, Honorato detalla que  “los envíos  que porcentualmente tuvieron un mayor ascenso entre 2010 y 2012 fueron las de productos del mar, con un 36%, pasando de US$2.942 millones en 2010 a US$3.993 millones en 2012. Le siguen las exportaciones de manufacturas, que en 2012 registraron envíos por US$10.770 millones, un 26% más en relación a 2010 (US$8.575 millones); y de minerales no cobre, que también tuvieron un ascenso de 26% pasando de US$4.042 millones en 2010 a US$5.091 millones en 2012”.

Sin embargo, y a pesar de las buenas señales, la actual administración pretende seguir avanzando en esta materia.

“Uno de esos esfuerzos se ve reflejado en la creación del programa “CONTACTChile”, el cual este 2013 lanzará una nueva convocatoria para contribuir a que los proyectos de diversos emprendedores que tienen a la innovación como centro de su trabajo internacionalicen sus productos o servicios”, señala el titular de ProChile.

En la actualidad, Chile cuenta con 17 marcas sectoriales activas que cumplen el objetivo de posicionar a diversos sectores en los mercados internacionales, alineado a la imagen de Chile.

“En el caso de los alimentos, ProChile ha desarrollado herramientas como Chilean Wine Tour, que busca posicionar a los vinos chilenos en el extranjero, a través de catas especializadas y tasting con los principales importadores y distribuidores de los distintos mercados. Asimismo, a través de la herramienta Sabores de Chile, se promueven los alimentos nacionales en distintos mercados, a través de reuniones de negocios, cena especializada realizada por un Chef y stands con los distintos productos”.

Pese a ello, todavía queda mucho por avanzar, sobre todo considerando que los potenciales reemplazos del cobre siguen siendo materias primas.(PULSO)