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La ministra del Trabajo alerta que el criterio empleado por el tribunal podría extenderse a contratos de colegios, universidades y arriendos. “El congelamiento de precios (…) lleva a que no funcione el sistema económico”, advierte.

Los treinta fallos en que la Corte Suprema congela las alzas de precio dispuestas por las Isapres, hicieron eco en el sexto piso de calle Huérfanos. La ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, sostuvo en entrevista con La Tercera que “estamos ante situaciones en que un poder del Estado puede estar sustituyendo un sistema de fijación de precios, que hasta ahora era comúnmente aceptado, pero que hoy ya no lo es”, haciendo hincapié en que “como sociedad tenemos que ver cuáles son los alcances de esto”.

Según Matthei, “lo que se está abriendo acá es un tema de una importancia y de una posible gravedad en cómo funciona el sistema económico y que realmente todavía no hemos vislumbrado, porque si se acogiera esta misma tesis de que, cuando hay un contrato entre dos partes, una no puede subir unilateralmente el costo si no demuestra en forma detallada cuáles son sus aumentos de costos, entonces, perdón, pero la economía se termina con su sistema de precios tal cual lo conocemos”.

Para la Secretaria de Estado, el dictamen del máximo tribunal es un tema que no le preocupa por las aseguradoras, sino porque la prohibición de aumentar los precios podría replicarse en otro tipo de contratos y tener consecuencias inesperadas.

“Chile podría ser el primer país del mundo que tenga inflación cero, a fuerza de dictámenes de la Corte Suprema”, sentenció.

“Supremazos”

No es la primera vez que hay diferencias y roces entre el gobierno y la Suprema. En 2012, la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, cuestionó el dictamen que rechazó la construcción del segundo mayor proyecto eléctrico del país, la Central Termoeléctrica Castilla. Lo que Matthei interpreta como que “la Corte Suprema ha sustituido al organismo técnico”. En el fondo, comparó que “acá podría darse el caso de que cumpla un rol de control de precio o de control de inflación, que en algún minuto lo tuvo la Dirinco (Dirección de Industria y Comercio, creada en 1960), pero que en este momento no existe en Chile”.

“Solamente quiero señalar que, de extenderse este criterio a otros sectores de la economía, se puede dejar la escoba”, manifestó la secretaria de Estado, que argumenta su advertencia en que “hay un criterio sumamente estricto de lo que significa aumento de costos, criterio que no es el que se da en la vida cotidiana, que no es el que se da en la economía del día a día. Justamente en qué se basa la economía social de mercado: se basa en que los precios suban y bajan, y en que nadie tiene que conocer realmente cuáles son los detalles de cada uno de los aumentos o de las demandas. Esto es, más bien, una lógica de empezar a justificar cualquier alza, que te lleva, si esto se generaliza, a paralizar la economía”.(EL MOSTRADOR)