Si bien la ocupación promedio en 2015 respecto del año anterior creció 1,5% a nivel nacional, en este sector cayó 4,5%, mientras que en la industria sólo disminuyó 0,6% y en el comercio 0,3%.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) entregados por la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), desde octubre de 2012 -cuando la industria alcanzó el peak de ocupación directa- hasta diciembre del año pasado, la minería prescindió de 55 mil trabajadores directos, pasando de 261 mil personas a 206 mil en el periodo.

El apretón más fuerte se dio justamente el año pasado: solo considerando la variación entre diciembre de 2014 y el mismo mes de 2015, se redujeron 36 mil puestos de trabajo, informa “El Mercurio”.
La industria minera hoy representa el 2,5% de la totalidad del empleo nacional, que llegó a 8.155.000 personas, señala Álvaro Merino, gerente de estudios de Sonami.
Añade que si bien la ocupación promedio en 2015 respecto del año anterior creció 1,5% a nivel nacional, en la industria minera cayó 4,5%, mientras que en la industria sólo disminuyó 0,6% y en el comercio 0,3%.
Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero -gremio que agrupa a las grandes empresas del sector-, sostiene que “las cifras muestran que la baja en el empleo es una tendencia que se viene observando hace unos cuatro años, que coincide con el ciclo a la baja del precio del cobre, y se explica por el cierre de algunas operaciones de la pequeña y mediana minería y las medidas de reducción de costos que han debido implementar las empresas”.
En tanto, Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, señala que esto es consecuencia de las dificultades económicas por las que atraviesan hoy las empresas.
Esto, porque la drástica caída de los precios del cobre -que el año pasado se redujeron más de 20%- han afectado sus ingresos y las han obligado a reducir los altos costos que se generaron en los años del superciclo del cobre, “que en gran medida corresponde a los incrementos de remuneraciones y a la contratación acelerada de trabajadores propios y subcontratistas, situaciones que no se vieron reflejadas en incrementos de productividad”.
Efecto multiplicador
Por cada trabajador directo que hay en la minería se generan 2,55 empleos indirectos, según datos del Consejo Minero. Por lo tanto, si entre octubre de 2012 y diciembre de 2015 se desvinculó a 55 mil trabajadores, en la práctica se han removido alrededor de 140.250 trabadores indirectos, cifra que no deja de ser considerable.
¿Se profundizarán en 2016 las desvinculaciones? Villarino dice que es difícil proyectar lo que pasará, dado el escenario de volatilidad del precio del cobre, pero se observa que las compañías han estado haciendo ajustes que les permitan la sostenibilidad financiera a un precio del cobre en torno a US$2; entonces, “de cumplirse esa expectativa, el empleo en minería debiera tender a estabilizarse”, afirma.
Sin embargo, Guajardo advierte que el proceso de ajuste en la industria minera aún no se ha detenido. “Estimo que la tendencia de disminución de empleo en minería continuará este año 2016, no esperándose un cambio hasta un par de años más. La parte más intensa del ajuste en el empleo parece, eso sí, haberse dado en los dos años anteriores”, recalca.
Entre los mayores desafíos de la industria minera está mejorar la productividad de los trabajadores, ya que entre 2004 y 2014 cayó a la mitad, y se estima que de no realizar cambios pronto, descendería otro 35% a 2023, considerando que la fuerza laboral es uno de los ítems que inciden más fuerte en el alza de los costos de producción que ha vivido el sector en los últimos años y que ha encarecido considerablemente las toneladas extraídas de mineral.
Otro de los desafíos definidos por la propia industria para los próximos años es la necesidad de implementar innovación en los procesos y la mejora tanto en la disponibilidad como en la calidad del capital humano.(EMOL)