Si bien es el cobre el que se lleva los aplausos en la actividad minera en Chile, en los últimos años se ha iniciado una serie de proyectos de oro, que buscan aprovechar esta riqueza aún poco explotada en el país, los que se han concentrado en la región de Atacama.

Es allí donde se ubica el llamado “cinturón de oro” de Maricunga, cercano al salar de mismo nombre, a unos 100 kilómetros al este de Copiapó, y en el que existen proyectos de inversión anunciados por US$12.400 millones. Las iniciativas son lideradas por firmas del tamaño de Kinross y Barrick, dos de los principales productores mundiales.

Se trata de una zona que, según expertos, posee una riqueza única y que por sí sola podría más que duplicar la producción de oro en el país, la que pasará, a fines de la década, desde las actuales 40 toneladas por año a casi 160 toneladas.

Tanto es así, que según la junior canadiense Andina Minerals, que invertirá US$800 millones en el subsuelo de Maricunga (proyecto Volcán, ingresado a tramitación ambiental el martes 17 de julio), sólo en el cordón Maricunga existen 70 mil millones de onzas (dos millones de toneladas) de oro en reservas sin explotar.

A modo de comparación, de acuerdo con una medición del US Geological Service de 2009, las reservas totales de Chile para este metal alcanzaban entonces las mismas 2 millones de toneladas métricas. Esto, sin conocerse aún los resultados finales de las campañas exploratorias de Caspiche y Cerro Casale, los proyectos más grandes de la zona.

Es decir, sólo Maricunga permitirá que se dupliquen los recursos cuantificados en Chile, lo que permitirá dar un salto mayor en relación con sus competidores. Actualmente, Chile es un actor menor, con casi el 2% de la producción global.

El proyecto más grande es el de Barrick (US$6.000 millones), seguido de Caspiche (US$4.800 millones). Más atrás están Lobo-Marte y el mencionado Volcán.

“En Maricunga se encuentran muchas operaciones y proyectos como La Coipa, Maricunga (Refugio), Lobo-Marte, El Peñón, Cerro Casale y otros. Es fundamentalmente una zona con mineralización de plata y, además, con oro e incluso cobre. Buena parte de las posibilidades de aumentar la participación de nuestro país en la producción de oro y plata descansa en faenas y proyectos en dicha zona. En particular, Cerro Casale sería una contribución muy significativa”, plantea el director del ingeniería en Minas de la Universidad de Chile, Aldo Casali.

En relación con la inversión, el avance de la minería del oro en el total de la cartera entre 2012 y 2016, muestra un crecimiento muy importante. Según el último catastro de inversiones para este sector de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la minería de oro y plata sumarán una inversión acumulada en el quinquenio de US$14.118 millones, cifra que más que triplica los US$4.576 millones registrados antes de 2012.

De esta manera, la minería del oro y plata representa el 19% del total de la cartera para la década, que alcanza los US$104 mil millones.

Pero la producción de oro chilena no sólo crecerá por los proyectos cuyo core business es este metal, sino que también por aquellos de naturaleza cuprífera de los cuales se extraerá oro como subproducto.

“En relación a la capacidad de producción de oro en Chile, es destacable que los proyectos de oro (a futuro) llegarían a aportar unas 108 toneladas por año de oro y 1.215 toneladas por año de plata, cuando estén todas en operación hacia fines de esta década. A su vez, los nuevos proyectos cupríferos (greenfield) que presentan alto contenido de oro y plata en los concentrados a producir, aportarían unas 5,2 toneladas de oro y 280 toneladas de plata”, explica Cochilco en su catastro.

Estos niveles de producción se agregarán a los actuales, triplicando, como se ha dicho, la producción de oro y duplicando en plata. “Con ello, la capacidad productiva podría llegar a crecer a entre 150 y 160 toneladas al año de oro y entre 2.500 a 2.800 toneladas de plata”, agrega Cochilco. (PULSO)