A través de una carta interna, dirigida a los trabajadores de la compañía, el gerente general de Doña Inés de Collahuasi, operación cuyos controladores son Glencore y Anglo American, anunció la paralización de todos los planes de expansión que llevaba adelante la compañía.

Esto afecta directamente a dos iniciativas: el ambicioso proyecto de expansión -que planteaba llegar a un millón de toneladas anuales la producción de Collahuasi- y la iniciativa para incrementar la capacidad de apilamiento de minerales lixiviables. Todo, además, en medio de una delicada situación que atraviesan los controladores.

Collahuasi anunció en septiembre las primeras medidas para enfrentar el nuevo escenario, cuando anunció el retiro de unas 30.000 toneladas anuales de cobre fino del mercado y el despido de trabajadores. El plan también contenía la disminución a mínimos del funcionamiento de su planta de lixiviación, en la que dejó trabajando a su cargo a solo 25 operadores.

Esto no estaba en los planes iniciales. El 25 de enero de este año, la empresa presentó ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para elevar la capacidad de apilamiento de minerales lixiviables mediante el aumento de la altura del Pad 1. Además, permitía extender la vida útil de la línea de minerales lixiviables y modificar el calendario de explotación de los rajos Rosario Sur I y II, aplazándolo para el segundo semestre de este año. Este proyecto contemplaba una inversión de US$50 millones.

Por otro lado, Collahuasi había expresado su interés por desarrollar la fase III de su expansión. Con una inversión de US$6.500 millones, la iniciativa permitía elevar su producción a más de un millón de toneladas por año de cobre fino -más del doble de lo actual-, mediante un aumento en la tasa de tratamiento de mineral desde las 140 mil toneladas diarias de tratamiento de mineral (ktpd) hasta las 270 ktpd. La tercera fase de expansión se encontraba en estudio de prefactibilidad y la idea original era que comenzara a operar en 2020.

Sin embargo, por ahora se descartarán ambas opciones y en vez de la iniciativa mayor -cuya resolución de calificación ambiental (RCA) vence en 2019- se optará por un proyecto que solo dé continuidad a las operaciones. Este estudio será presentado durante el segundo semestre de 2016.

“Con las condiciones de mercado, dejamos que eso (proyecto de expansión) se evaluara en el futuro”, explicó a PULSO Jorge Gómez, presidente ejecutivo de Collahuasi.

Esta situación fue informada directamente a los trabajadores por medio de una carta firmada por Gómez. “Se prevé que este panorama adverso se prolongue, lo que nos obliga a implementar de inmediato medidas adicionales para adaptarnos a esta nueva realidad y asegurar la sustentabilidad de nuestra actividad (…) Lo anterior implica que se ha pospuesto el proyecto de crecimiento y se implementará una reducción de las operaciones de nuestra compañía, incluyendo la planta de lixiviación y sus actividades asociadas”, indica.

Si bien desde la empresa indican que las medidas de reducción de costos son “acotadas”, fuentes al interior de la empresa aseguran que ahora será el turno de despidos de los subcontratistas.

En 2014, Collahuasi se anotó como la segunda mina de mayor producción en el país, sólo debajo de Escondida y superando a todas las divisiones de Codelco, a Los Bronces y Los Pelambres, otras de las mega operaciones mineras presentes en el país.

Los controladores

Glencore, propietaria del 44% de Collahuasi, se encuentra en el centro de la tormenta ante la caída de los precios de los commodities. Actualmente presenta una deuda cercana a los US$ 30.000 millones, que la ha impulsado a llevar adelante un drástico plan de reducción de costos, que incluye bajas de producción y el cierre de minas. Es más, de acuerdo con Reuters, la empresa estaba en discusiones con Franco-Nevada Corp, Silver Wheaton Corp, Royal Gold Inc y otras dos compañías para vender una parte de la futura producción de cobre de sus minas sudamericanas, entre las que incluía Doña Inés de Collahuasi. La situación de la minera anglo-sudafricana no es mucho mejor. La multinacional reportó pérdidas por US$3.015 millones en el primer semestre del año e informó una depreciación de US$ 3.500 millones por la baja de los precios de los minerales, tras lo cual anunció ventas de activos y la eliminación de 6.000 puestos de trabajo.(PULSO)