Senadores pedirán al ejecutivo que libere a la estatal del 6% de impuesto que paga por importar crudo, mientras los sindicatos exigen que Hacienda capitalice la firma. ¿Modelo Petrobras? Por primera vez, nadie lo descarta. 

A partir de 2008, año en el que la petrolera estatal ENAP cerró su balance con pérdidas por casi US$1.000 millones, la situación financiera de la empresa no ha podido repuntar.

Y a juzgar por los US$110 millones en contra que ya suma la última línea de su estado de resultados a marzo, la situación no tiene atisbos de mejorar en el corto plazo. A esto hay que sumar una deuda que ya supera los US$4.000 millones y la reciente reducción de la nota de riesgo por parte de dos de las principales clasificadoras del mundo, con perspectivas a la baja.

En este escenario, ayer se efectuó una sesión especial de la Comisión de Minería y Energía del Senado para tratar la situación de ENAP, en la que participaron el gerente general de la petrolera, Ricardo Cruzat y el presidente de la Federación de Trabajadores del Petróleo de Chile (Fenatrapech), Jorge Fierro.

Allí se sinceraron varios puntos, tanto desde la visión de la administración como de los trabajadores, que al igual que en Codelco y en otras empresas de propiedad estatal, cuentan con un cupo en el directorio.

La conclusión de los parlamentarios fue lapidaria: la situación de ENAP, así como está, no da para más.

Tanto así que se entró a la etapa de la toma de decisiones. La primera de ellas fue pedir formalmente al gobierno que se rebaje el 6% de impuesto que debe pagar la empresa por las compras de petróleo, que a ENAP se le hace muy difícil de recuperar y que no se ajusta a la realidad de tarifas que se aplican en el mundo para las refinerías, que suelen estar debajo de los US$5 por barril.

Otro aspecto relevante son los activos que administra ENAP y los negocios a los que puede ingresar. Actualmente, la esperanza es el gas no convencional (shale o tight) en la región de Magallanes, donde se proyecta que Chile tenga grandes reservas.

Sin embargo, las concesiones entregadas por ahora han sido traspasadas a privados. Incluso la propia ENAP licitó los bloques cuyas concesiones le pertenecían y no existe, por ahora, una institucionalidad ni mucho menos la tecnología para explotar las, por ahora, teóricas reservas.

Modelo Petrobras

En este escenario, vuelve a reflotar la idea de abrir a privados parte de la propiedad de la compañía. El presidente de Fenatrapech, Jorge Fierro -en una situación inédita, pues los sindicatos de ENAP suelen hacer el quite a esta discusión- dijo que no se cierran a adaptar un modelo similar al de Petrobras, aunque con dos salvedades: primero guardando las proporciones (Brasil tiene grandes reservas de gas y petróleo y Chile no) y segundo abordando, antes de la entrada a privados, otros puntos clave como un diagnóstico de la realidad de la petrolera, la capitalización del Estado, la definición estratégica de la compañía y una cuantificación de qué es lo que tiene y el potencial que podría alcanzar ENAP con el gas no convencional.

Pero, por ahora, lo que necesita la compañía son recursos, además de la reducción de 6% de impuestos que, si bien van en beneficio directo del dueño, no le permiten generar utilidades por sus servicios de refinería, debiendo estar constantemente inyectando capital a su filial, generando una situación compleja. De acuerdo a un par de personeros que estuvieron ligados a la organización, sería difícil generar consenso político para tomar una decisión de este tipo, pese a que podría darse en caso de que los recursos a invertir para explotar el shale gas sean tan cuantiosos que el Estado no sea capaz de financiarlo. Pero para esa discusión falta. (Pulso)