LOS NEXOS DE LOS LUKSIC CON LA NUEVA MAYORÍA

LOS NEXOS DE LOS LUKSIC CON LA NUEVA MAYORÍA

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La relación entre el clan familiar de origen croata y la Concertación, primero, y luego la Nueva Mayoría, ha sido permanente. Desde que Andrónico Luksic Abaroa refugió a Carlos Prats en un departamento en Viña del Mar, a solicitud de Fernando Flores, hasta el préstamo entregado por su hijo a Sebastián Dávalos, la relación se ha mantenido intacta por más de 50 años. Varios nombres atraviesan este histórico vínculo.

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Desde la década de 1960 la familia Luksic ha tratado de mantener buenas relaciones con los gobiernos de turno. En ese plano siempre le ha ido bien, salvo en el período de la dictadura del general Augusto Pinochet, cuando la DINA primero y la CNI después observaban con lupa los movimientos del grupo económico que dirigía Andrónico Luksic Abaroa, el ya desaparecido patriarca de la familia.

Pinochet nunca le perdonó a los Luksic haberse entendido con Salvador Allende y menos, haber dado refugio al general Carlos Prats y a su esposa en un departamento de Viña del Mar, luego de haber renunciado a la Comandancia en Jefe del Ejército, en agosto de 1973. Prats era acosado por la inteligencia militar y por los civiles golpistas que querían derrocar a la Unidad Popular. Fernando Flores, el entonces ministro secretario general de Gobierno, hizo la gestión con Luksic y consiguió un cierto resguardo para el matrimonio Prats.

Ese gesto le costó a los Luksic no sólo que los servicios de seguridad le respiraran en la oreja luego del golpe de 1973, sino que también se les impidiera el acceso a las empresas que fueron privatizadas por la Corfo desde 1975 en adelante. Andrónico viajó a Londres y se mantuvo en un muy discreto segundo plano hasta bien avanzados los años 80’ cuando, ya aplacada la ira de Pinochet, pudieron dar un nuevo impulso a sus negocios.

La crisis económica de comienzos de los 80’ diezmó a los grupos económicos emergentes y los Luksic –que se habían mantenido a prudente distancia de ellos- tuvieron a la mano la oportunidad de dar un enorme salto hacia adelante y empezaron a comprar. Los tres hijos hombres –Andrónico, Guillermo y Jean Paul- ya habían crecido y estaban listos para iniciarse en los negocios. En 1986 compraron CCU, que había sido del grupo Cruzat Larraín; luego, el Banco Santiago, emblema del boom económico de la dictadura.

Al vislumbrarse el retorno de la democracia, los Luksic ya pisaban fuerte. En su patrimonio estaban los bancos O’Higgins y Santiago, Madeco, Lucchetti, CCU, el ferrocarril Antofagasta-Bolivia, el Hotel Carrera, los minerales Michilla, El Tesoro y Los Pelambres, Telefónica del Sur y numerosas otras empresas.

Mantuvieron excelentes relaciones con los gobiernos de Patricio Aylwin y Eduardo Frei, entendiéndose directamente con ellos y con sus ministros; estrecharon vínculos con los parlamentarios y con los dirigentes políticos de la Concertación y se mostraron muy dispuestos a colaborar en la conservación del nuevo modelo democrático, donde seguía imperando la economía liberal de mercado.

En 1999, al irrumpir la candidatura presidencial de Ricardo Lagos, los Luksic ya habían consolidado una estrecha red de contactos con la Concertación. En la UDI, cuyo candidato era Joaquín Lavín, jamás podrán olvidar cuando Jean Paul Luksic invitó a Lagos a la mina Los Pelambres y éste fue aclamado por los trabajadores del lugar, en el mes de noviembre, a pocas semanas de la elección.

Un periodista le preguntó al menor de los hermanos Luksic:
-¿Es efectivo que la posible elección de Lagos como presidente produce resquemores en algunos empresarios?
-Nadie debería tener miedo en invertir en Chile-, replicó el aludido.

Y agregó:
-Los chilenos somos afortunados de tener dos candidatos de la altura de Lagos y Lavín.

Lo que el lavinismo no leyó oportunamente era la fuerza que tenía el laguismo en Los Pelambres. El gerente general, Nelson Pizarro, era muy cercano al partido Socialista y había estado a cargo de las divisiones Andina y Chuquicamata en los gobiernos de Aylwin y de Frei. En los preparativos para la visita de Lagos, Pizarro trabajó junto a Jaime Andrade, gerente de Asuntos Externos del mineral, muy cercano a Ricardo Solari, miembro del comité ejecutivo de la campaña de Lagos, y a Carlos Ominami, encargado comunicacional de la misma. Andrade, además, era amigo personal de Eduardo Loyola, vicepresidente de Recursos Humanos de Codelco.

Jean Paul Luksic, a la vez, acababa de captar para el holding minero del grupo Luksic a Isabel Marshall, gerente de Estudios y Planificación Estratégica de Codelco, considerada como la mejor ejecutiva minera del país. Ella había creado a mediados de los 80’ –junto a Juanita Gana, Iván Navarro y Jorge Bande- el Centro de Estudios del Cobre, Cesco. También había formado parte de la Corporación Chilena del Cobre, Cochilco, y era desde 1989 una importante colaboradora de la Concertación en todo lo que se refería a la elaboración de políticas públicas en el área minera. Como si fuera poco, en 1988 había trabajado codo a codo en Cieplan con Alejandro Foxley, René Cortázar, Manuel Marfán, Joaquín Vial y José Pablo Arellano, todos ellos figuras claves de los gobiernos de la Concertación en las décadas siguientes.

Isabel Marshall, además, era una laguista de pura cepa.

Andrónico Luksic Abaroa, por su parte, desde mediados de los 90’, había estrechado lazos con otros muchos dirigentes de la Concertación. Carlos Ominami y Máximo Pacheco Matte, el actual ministro de Energía, eran sus amigos. Pacheco, en 1999, era uno de los principales recaudadores de la campaña de Ricardo Lagos.

En las riberas del lago Panguipulli, el patriarca de los Luksic adquirió a comienzos de los 80’ a la Conaf –dirigida entonces por Julio Ponce Lerou- varios predios que habían pertenecido al Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, propiedad de Corfo y de sus trabajadores. En el actual fundo Chan Chan, de más de 50 mil hectáreas, el jefe de la familia construyó una casa de descanso y un gran parque, que se transformaron en su residencia preferida, desplazando a las casas de Hornitos y del fundo de Los Andes. Allí invitaba con frecuencia a sus amigos concertacionistas. Sergio Bitar, Juan Carlos Latorre y Ximena Rincón, su esposa de en ese tiempo y hoy ministra secretaría de la Presidencia, y Óscar Guillermo Garretón, se contaron entre sus huéspedes.

Andrónico Luksic Craig y Guillermo Luksic Craig, los hijos mayores, mientras, ampliaban también las redes de contactos del grupo; el primero desde los ámbitos financieros, dirigidos desde el Banco de Chile; y, el segundo, desde las esferas industriales, conducidas desde el holding Quiñenco.

“Luco”, como le dicen a Andrónico sus amigos, es el más dinámico y versátil de los hermanos. Compartió con Francisco Vidal y el senador Alejandro Navarro en un curso para transformarse en oficial de reserva del Ejército; ascendió las siete cumbres más altas del mundo junto a Rodrigo Jordán; incursionó en el mercado del pisco en el valle del Elqui en conjunto con Jorge Errázuriz, uno de los dueños de Celfín; se compró un predio de siete mil hectáreas en Aysén para conservar el huemul; creó una fundación para proteger a los niños de violaciones y muertes violentas; y así, suma y sigue, casi compulsivamente.

En 2010, cuando compró Canal 13, puso de presidente del directorio a René Cortázar, a quien después reemplazó Nicolás Eyzaguirre, hoy ministro de Educación. Allí Luksic ubicó también a Soledad Alvear y a Alberto Arenas, el actual ministro de Hacienda.(THE CLINIC)