El ex Yerno de Augusto Pinochet deberá revertir US$ 235 millones de ganancias. Otra vez PwC se ve envuelta. El ex titular de la SVS —y hasta hace un mes director de una de las sociedades «cascadas»— Alejandro Ferreiro, defiende la contabilidad.

No es primera vez que lo siguen, pero sí lo es la aplicación de una medida tan drástica como la conocida el viernes pasado. El controlador de la empresa SQM, uno de los mayores productores de litio y yodo en el mundo, ha estado siempre en duda por la forma en que controla su compañía, aunque nunca nadie le ha podido hacer frente.

El viernes el superintendente de Valores y Seguros (SVS), Fernando Coloma, dio un zarpazo al ex yerno del dictador Augusto Pinochet, ordenándole “reversar” US$ 235 millones de utilidades en las sociedades que usa para controlar SQM: Oro Blanco, Norte Grande, Potasios de Chile y Pampa Calichera, sus conocidas “sociedades cascada”. La SVS ordenó suspender las juntas de accionistas citadas para fines de abril, donde se aprobaría el reparto de dividendos por US$ 326, 4 millones y cuestionó la forma de contabilizar en los resultados de 2011 la compra y venta de acciones hechas ese año.

Analistas sostienen que la situación podría tener un duro impacto en la situación financiera del conglomerado, ya que las AFP y otros inversionistas institucionales no estarían dispuestos a seguir comprando los bonos de las compañía y participando en aumentos de capital.

Su calidad de ex yerno de Pinochet, los cargos que ocupó durante la dictadura, su salida forzada de la Corfo a raíz de un anónimo que hablaba de su enriquecimiento ilícito y que él atribuyó a Ricardo Claro, su posterior ingreso a la propiedad de Soquimich, que controla con un porcentaje que es necesario escudriñar, lo han convertido en un empresario que no encaja en los círculos empresariales. “Es un hombre misterioso, que no se mete con nadie y al que no se lo ve en ninguna parte”, comenta un hombre de negocios de amplias redes.

“Todo el mundo le tiene un poco de susto. Porque es el ex yerno de Pinochet y existe una sombra sobre la legitimidad de su fortuna”, agrega.

El último pleito fue un aumento de capital por casi US$ 250 millones, rechazado por la AFP, las que tienen serias dudas sobre el destino de dichos recursos. Ponce Lerou maneja la firma a su antojo, tiene cuatro de los ocho directores, pese a que tiene sólo el 32% de la propiedad, privilegio que mantiene por un pacto de accionistas con la japonesa Kowa.

Ponce Lerou es uno de los directores de empresa que más gana en Chile —cerca de $80 millones al año—, además de casi US$ 2 millones por su participación en utilidades en 2011. Su forma de operar es objeto de comentarios entre empresarios y se transformó en centro de atención hace poco a propósito del anuncio del Gobierno de querer licitar a privados algunas concesiones para explotar el litio.

Una de las mayores disputas fue la que lo enfrentó a la canadiense PCS a mediados de la década pasada, cuando se descalificaron públicamente mientras pujaban por tomar el control.

El mayor aliado de Ponce es Patricio Contesse, gerente general de SQM desde 1990, e ingeniero forestal al igual que él.

Son una yunta de temer. Plantas japonesas y norteamericanas han cerrado temporal o definitivamente por la eficiencia de Soquimich. Esta empresa es, además, la única productora de fertilizantes naturales ­no químicos­ del mundo.

Noticia permanente son las disputas con sus socios por el control de SQM y las compras que cada cierto efectúa para aumentar su participación. Sebastián Piñera, que fue accionista de Pampa Calichera, lo criticó en una de esas tantas peleas. Al cabo de unos años, terminó vendiendo su 10% en US$ 160 millones. El único oferente en el remate fue Oro Blanco.

El nuevo impasse, que esta vez lo enfrenta con el regulador, Ponce deberá dar explicaciones. Y en esta lucha tiene un conocido, aunque maltrecho aliado: la auditora PricewaterhouseCoppers (PwC), multada por la SVS dada su deficiente labor en revisar los informes financieros de la multitienda La Polar y su emisora de tarjetas SCG.

PwC aseguró a la SVS hace pocos días que la contabilización de ganancias por parte de Ponce en sus sociedades cascadas, por la transacción indirecta de acciones de SQM entre ellas, interpretaba correctamente la norma IFRS. La SVS no estuvo de acuerdo y actuó.

Entre medio están los fondos de pensiones que administran las AFP, las que pese a sus diferencias conocidas con Ponce han reducido sólo marginalmente su participación en la propiedad de SQM. A marzo de 2011 tenían el 11,94% de las acciones B. Al cierre de 2011 estaban en 10,89% y al cierre del mes pasado tenían un 10,69%. En las sociedades cascadas ha mantenido posiciones relativamente similares en lo que va de año. En bonos de la compañías las AFP subieron de US$ 230 millones a US$ 252 millones su posición en la última colocación hecha en marzo pasado.

Aunque la orden de la SVS apuntó a revertir utilidades —no menores por cierto— y recalcular sus estados financieros, fuentes de mercado reconocen que apunta a un tema de fondo: la manera en que opera Ponce.

En este caso, la manera fue así: Pampa Calichera, de Ponce, vendió acciones de SQM-A a través de una filial Global Mining. Le compró a $27.000 Linzor Total Return Fund. Un par de minutos después Linzor vendió el paquete de acciones a Oro Blanco, de Ponce. Ambas operaciones las intermedió Banchile.

Global Mining ‘devolvió’ los recursos generados por la venta a Pampa, la cual a su vez reenvió las platas a Oro Blanco para que las usara para comprar las acciones al fondo Linzor. Todo en el mismo día. No sólo eso. En la misma jornada el directorio de Pampa aprobó dar un préstamo de US$ 300 millones a Oro Blanco para comprar acciones de SQM-A.

En agosto del año pasado Pampa se dividió, naciendo la sociedad Potasios. Esta última se quedó, entre sus activos, con el crédito a Oro Blanco. Y los millones que había recibido de Pampa como crédito los usó para comprar acciones SQM-A en $29 mil cada papel.

Todas estas operaciones fueron incluidas por la administración de Pampa en los resultados de 2011, provocando millonarias ganancias en esa y las otras sociedades cascadas de Ponce. Según la SVS, la compra y venta de papeles fue entre partes relacionadas, no salieron del grupo controlador.

La otra sociedad que se vio beneficiada por estas operaciones fue Norte Grande. En ella, participó en el directorio y el comité hasta el 8 de marzo de 2012 el ex SVS y presidente del Consejo Por La Transparencia, Alejandro Ferreiro, que validó la fórmula al aprobar los estados financieros. A este respecto, Ferreiro —quien renunció al directorio a comienzos de marzo pasado— da su visión del caso.

“No tuve observaciones a la forma en que se contabiliza esto. Esta es una operación que se realiza a través de Pampa Calichera y los efectos en resultados de esas operaciones, por normas de consolidación, se aplican a las sociedades que están aguas arriba y por tanto, indirectamente de lo que se resuelve y aprueba y audita en Calichera, no puede sino ser reconocido en idénticos términos a nivel de Oro Blanco y de Norte Grande. Por tanto, no hay ni posibilidades ni sería consistente tener opiniones distintas respecto del tratamiento contable de una operación que está registrada de una manera en Pampa Calichera e idénticamente registrada a nivel de Oro Blanco y Norte Grande”, dice Ferreiro, añadiendo que antes de aprobar discutieron el tema con PwC y el asesor contable de la compañía.

Para Ferreiro lo que pareciera subyacer en este caso es que hubiera un cuestionamiento de fondo al precio de la acción transada. “SQM es una acción que tiene liquidez en el mercado, tiene precio de mercado y por tanto, el hecho de que —y aquí está es el eje de la discusión— la SVS entiende que el hecho de que Global Mining haya vendido y después Oro Blanco haya comprado y probablemente en coordinación, aun cuando haya sido por Bolsa y aun cuando haya pasado por un fondo de inversión, supuso que esta operación era relacionada y al ser relacionada —porque al final del día las acciones quedaron en poder del mismo grupo de control, porque sale de Global Mining pero entra finalmente a Oro Blanco— entiendo que no es posible ‘marcar precio de mercado’ por esa transacción y por lo tanto, ese precio, o la revalorización de las acciones de SQM no podían pasar a resultados. Es un tema contable complejo, pero ese es el tipo de discusión”, señala.

En esta materia, el ex titular de la SVS fija posición respecto de si la condición de relacionada entre dos partes que transan papeles puede afectar el precio. “La lógica de la compañía y auditores, que es la que quedó reflejada en los estados financieros, es que primero ésta es una operación que se hizo sobre una acción que tiene precio de mercado, por tanto, aun cuando sea relacionada la operación finalmente es difícil atribuirle a dicha condición la posibilidad de que el precio no sea de mercado. La razón por la cual se suele desconfiar de la operación relacionada es porque se desconfía del precio, pero el precio de una acción extraordinariamente líquida es muy difícil de cuestionar”, afirma.

En cualquier caso, Ferreiro estima que si la SVS lo decide así, su decisión debiera respetarse. “Para la compañía se entendía que correspondía aplicar el criterio contable de IFRS, según el cual el mayor valor de esas acciones tenía que pasar a resultado. Entonces, yo creo que aquí hay una discrepancia contable sobre operaciones que se realizaron, que fueron descritas en la nota a los estados financieros. Ahora, si la Superintendencia considera que hay que reversarlas, tendrá que ser así. Pero aquí no hay un cuestionamiento respecto de alguna irregularidad, no creo que lo que haya hecho la empresa sea un despropósito”, sentencia.(EL MOSTRADOR)