Con utilidades a la baja e insumos disparados (entre ellos, la energía), no hay mucho donde echar mano para reducir costos. Así, los bonos millonarios en las negociaciones colectivas seguirán siendo millonarios, pero ya un poco menos que antes. Hay otras medidas inéditas.

Primero de septiembre de 2006. Luego de 25 días de huelga, los trabajadores de Minera Escondida vuelven a trabajar tras firmar un acuerdo que incluyó un bono de término de conflicto absolutamente inédito para el país: $8,6 millones para cada trabajador.

¿Una cifra elevada? Para entonces sí. Pero el tiempo diría que lo de Escondida fue apenas el punto de partida. Posteriormente se llegaron a pagar en bonos hasta $19 millones en la minería para evitar una huelga, aprovechando la plata dulce que inundó al sector.

Pero esos tiempos ya no están. Si bien el precio del cobre sigue por sobre los US$3 por libra (el promedio alcanza los US$3,61, 20% por sobre los US$3,05 de 2006), existe una gran diferencia: los costos también se dispararon, comiéndose gran parte del margen.

A esto se suma la caída de la ley de mineral de casi 50% en promedio en una década, fenómeno que ha afectado principalmente a las minas más grandes, como Chuquicamata, Escondida y Collahuasi, entre otras.

Así, las ganancias han caído entre 20% y 40% en el sector en comparación con el año pasado. Pero hay mineras operando con costos superiores a los US$3 por libra. Una pequeña tendencia a la baja en el precio del cobre en el mercado internacional se comería todo el margen.

La solución para mejorar los márgenes es recortar los costos. El problema es que tampoco hay mucho de dónde echar mano: la energía está carísima y no hay sustituto; los insumos están al alza y los planes para aumentar la productividad chocan con la dureza de la roca y la baja ley para extraer el mineral.

BONOS MÁS BAJOS

La situación financiera de las compañías del sector, por tanto, ya no es la de antes. Los bonos -como el de Escondida en 2006- ya no pueden ser los de antes, aún cuando el escenario sigue siendo de escasez de personal y de voraz competencia entre las mineras por captar a los talentos.

La tarea no es fácil. Los sueldos se mantienen altos, siendo por lejos el sector de la economía que mejor paga, pero lo que se observa es que esta tendencia creciente se ha ido reduciendo.

Esta es una decisión que ya han tomado algunas empresas mineras, aunque todavía no se han producido negociaciones colectivas en el sector, salvo dos: la anticipada en Spence y la de Anglo American, en la que se mantuvieron las condiciones anteriores.

Pero en Codelco, por ejemplo, ya se vislumbran cambios. “La gente que tiene bonos por utilidades indudablemente que se verá impactada”, explica a PULSO Raimundo Espinoza, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), que agrupa a los empleados de planta de la estatal.

Allí se acordó negociar de forma anticipada (previamente los sindicatos 1, 2, 3 y 5 de Chuquicamata y Uno de Antofagasta pactaron hacerlo en bloque) y en los primeros acercamientos la empresa ha señalado que podría mantenerse el bono de $15 millones pagado en la negociación anterior, sólo si se amplía el período de vigencia del contrato colectivo a 48 meses, algo impensado para las relaciones laborales en la compañía.

En relación con los bonos anuales por gestión también hay preocupación, aunque se emplaza a la administración a no tocarlos. “Puede haber un impacto, pero en el caso nuestro, de gratificación anual, no los va a impactar, porque las utilidades están dentro del presupuesto anual. Por lo tanto, vamos a tener igual este bono. Pero todo dependerá de los acuerdos que haya. La gratificación anual no tiene porqué ser impactada”, agrega Espinoza.

RELOJ CONTROL

Otro hecho que ha encendido la luz de alerta es lo ocurrido en Collahuasi. En la faena perteneciente a Anglo American y Xstrata los trabajadores han marchado en rechazo a un cambio en la interpretación del contrato colectivo en relación con los horarios de almuerzo. Todo con el objetivo  de aumentar la productividad.

Esto ha generado un conflicto de proporciones entre la administración de la minera y su sindicato, que incluso ha derivado en manifestaciones. El problema, cuentan en el sindicato, es que la empresa ha decidido establecer el horario de colación de 1 hora incluyendo traslados, lo que es rechazado por los trabajadores que creen que esto provocará que el tiempo efectivo de colación sea muy inferior y eventualmente, se vean expuestos a descuentos salariales a causa de estos retrasos.

“Si la empresa no da respuesta satisfactoria, las movilizaciones progresivas comenzarán con cuchareos y protestas en el casino para continuar con marchas al interior de las faenas, hasta alcanzar otras formas más enérgicas. La ley favorece absolutamente a los trabajadores”, explican en el sindicato de la compañía.

En otras faenas también se han visto medidas tendientes a apurar los cumplimientos de metas. En Spence, donde recientemente se completó la negociación colectiva, se señala que los bonos no han bajado, pero que la empresa sí está avanzando en esa dirección.

MEDIDAS SIMILARES

“No vemos una reducción de los beneficios, pero sí lo que vemos es tratar de apurar el retiro del mineral. Se nos pide que la operación no se detenga en ningún momento. En esto vemos un aumento en las jornadas extraordinarias y se genera un bono adicional por esto”, señala Ronald Salcedo, presidente del sindicato de trabajadores de Minera Spence.

En el sindicato de Minera Los Pelambres no han visto variaciones, porque los contratos colectivos ya tienen beneficios asociados a resultados de la operación.

En este caso, además, Los Pelambres ha ido al alza, gracias a mejoras productivas introducidas en la operación.

“Tenemos negociación en 2013. Además, tenemos una negociación distinta, porque los bonos y la bonificación variable se han ido ajustando. En eso tenemos una cláusula en nuestros contratos, porque a medida que se van ajustando los presupuestos de las compañías, igualmente ocurre lo mismo en nuestros bonos. Eso está pasando ahora, aunque en la última negociación subimos los beneficios en 16%”, comenta Luis Ibarra, tesorero del sindicato de minera Los Pelambres.

En el sector minero se plantea que las empresas están tomando decisiones en distintos sentidos, pero que todas ellas tienen el mismo norte: reducir los costos. En ese contexto, algunas lo hacen mediante mejoras productivas, y otros solicitando un compromiso adicional a sus trabajadores.

La negociación colectiva de Codelco Chuquicamata (antes de que se acabe el año) marcará la clave. Junto con Escondida, suele marcar la pauta para el resto de la minería.(PULSO)