Por Jorge Schumacher/Director Federación Minera de Chile.La deuda histórica que el estado mantiene con la clase trabajadora  aún se encuentra impaga, y su compromiso de saldarla a través de una reforma laboral,  no cumple en lo absoluto con las necesidades y exigencias de los trabajadores del país. Aquí no se trata de encontrar deficiencias  o debilidades técnicas del proyecto ley, sino que este en general levantó todo un aparataje político y social de traer equilibrio entre las partes, la clase trabajadora del país  no busca equilibrio  ese es un concepto empresarial que el gobierno subyugado  e indolente a la historia  ha hecho suyo. Aquí lo que se exige es traer justicia y recomposición a la clase trabajadora, justicia que fue arrebatada hace 35 años por el nefasto plan laboral impuesto a la fuerza por la dictadura. Este plan laboral arrebató derechos laborales que costaron sangre a trabajadores de antaño, y esa es precisamente la deuda impaga de justicia y derechos mínimos de garantías laborales, sindicales y sociales que tiene el estado con su pueblo y que hasta ahora ha sido incapaz de saldar, no precisamente porque no tenga las herramientas y poder de hacerlo sino más bien porque no tiene la voluntad real  de hacerlo y se ha entregado dócilmente a la manipulación e intereses económicos del neoliberalismo que controla al país . Incluso esta deuda la  mantienen  con la sociedad mundial, ya que diferentes organismos internacionales posicionan a chile como unos de los países menos avanzados en lo que se refiere a libertad sindical y derechos laborales. Esto no es una percepción de los trabajadores, sino que estudios y estadísticas internacionales así lo abalan, somos un país prácticamente esclavo de los interés empresariales los cuales se protegen por leyes sin el espíritu de justicia y equidad que debiesen tener en defensa del pueblo propiamente tal, sino que estás dan plena libertad jurídica para abusar de los trabajadores y de usurpación de recursos que por derecho le corresponden gozar y hacer usufructo  a los ciudadanos del país y no a llenar bolsillos extranjeros, esta situación  ya es insostenible  e inaceptable por la clase trabajadora.

Entrando en análisis de la parafernalica reforma laboral está en principio está llena de adornos gramaticales que no cambian la esencia en lo absoluto, solo reordenando comas y puntos y palabras sueltas para tratar de amarrar y parchar las nuevas trampas ocultas que trae.

Entre los puntos principales la bullada titularidad sindical para nada asegura la representatividad del sindicato frente a la empresa y solo se convierte en título y letra muerta ya que no consagra la representatividad del sindicato si no que permite negociar la aplicación a quienes no son parte  y no están afiliados como tal, esto traerá mayor presión innecesaria  a las organizaciones sindicales, ¿será que para el gobierno todo es negociable, aun incluso los derechos?

Refiriéndonos al derecho a huelga inalienable, este derecho sin duda alguna debiese ser uno de los mayores fortalecimientos de la  base sindical, es precisamente  este derecho reconocido internacionalmente  como un herramienta  vital  de solución a conflictos, de manera tal de aterrizar a las empresas en sus imposiciones a la hora de llevar a cabo el proceso de negociación colectiva, en este punto las estratagemas propuestas por el gobierno dejan en claro su falta de voluntad real de saldar la deuda maldita con la clase trabajadora. La propuesta y su letra chica con sabor a empresariado hace obligatoria,  mejor dicho en sus propias palabras “consagra el deber del sindicato de proveer los servicios mínimos de manera tal de atender las operaciones indispensables para evitar un daño a los bienes materiales, instalaciones e infraestructura  de la empresa” y por último se acuerdan de la salud y el medio ambiente. Los fundamentos de la OIT son claros, los servicios esenciales son solo aquellos para proteger la salud, vida y seguridad  de la  personas, y no los intereses y bienes de las empresas. Además sujeta a esta discusión  la intervención de la inspección del trabajo o tribunales para que defina la controversia. la inoperancia, falta de facultades y criterio que tiene la inspección del trabajo actualmente son evidentes y solo es un organismo que multa con una clara transigencia hacia las empresas, su actuar en nada cambia las condiciones ilegales en que trabajan la empresas y solo se limita a cobrar en beneficio fiscal, para nada hay confianza en que sea este organismo capaz de definir en justicia y neutralidad una controversia de este tipo, el enunciado fortalecimiento de la capacidad de la dirección del trabajo es un cuento del lobo que se ha prometido por años y no será este efectivo precisamente ahora, dada la lentitud y  falta de voluntad evidente de parte del gobierno cuando se trata legislar en pos de la clase trabajadora.   Y aún más grave propone derechamente aplicar mayores causales de desafuero al trabajo y gestión sindical, está clara la intencionalidad y subordinación del gobierno a los intereses empresariales, borra con el codo lo que escribió con la mano en lo que se refiere a derecho efectivo a huelga.

En cuanto al piso de la negociación solo se queda con su título y no hay más. Basta con enunciar la parte final de la propuesta “con todo después de presentada la propuesta del empleador, las partes podrán acordar atendido la situación económica de la empresa negociar modificaciones las cuales podrían eliminar, disminuir, sustituir, conmutar o incorporar beneficios”  Es más que evidente la preocupación constante en todo el documento por la situación de la empresa, más que de las necesidades y atropellos a los trabajadores que por años han sufrido. El costo de empezar a negociar de nuevo y de cero y perder el fruto de lo ganado,  vicios de legalidad e incertidumbre de estabilidad laboral, son situaciones cotidianas  que ha ocurrido a vista y paciencia de un gobierno ciego, sordo y mudo al clamor de los ciudadanos que los eligieron.

En cuanto a la ampliación de las materias a negociar la propuesta según el propio gobierno y las direcciones del trabajo, quienes se han encargado  en todo el país de hacerse presente junto a los sindicatos, para embaucar con esta oferta barata de beneficios, mas allá de dar las libertades al sindicato y empresa a negociar ciertas materias tales como, distribución de jornadas y descansos, bolsas de horas extraordinarias, regulación de tiempos destinados a preparación a trabajar(salas de cambio) y jornadas pasivas, esta propuesta de fondo busca eliminar una de la mayores trabas que tienen los empresarios para sobre extender las jornadas de trabajo aumentando la productividad en base a la explotación horaria  y por otro lado deja  a la dirección de trabajo sin la responsabilidad de velar por el cumplimiento de las leyes laborales relativas a las materias ya mencionadas . En otras palabras se lavaran las manos y no velaran por el respeto al tiempo de descanso efectivo de los trabajadores, juegan y apuestan a las necesidades de ser mejor remunerados, tal vacío remuneracional   debiera buscarse por otros medios como mejores sueldos en general, reajustes de IPC, mejoras de productividad ajustadas a derecho etc.

Señalar cada una de las falencias y debilidades de la propuesta seria largo, solo nos referimos a lo principal, pero no obstante no se puede dejar de mencionar que el gobierno ha manifestado reiteradamente que esta propuesta se basa en las necesidades colectivas y no individuales, de ser así arbitrariamente no tocaron en lo más minino dos necesidades estructurales de fondo,   son dos ausentes y actores principales de una reforma real y concreta, pese a que  estuvieron  en la  cartera de propuestas inicial de la CUT. La propuesta la negociación por rama o sector u área, en este punto es más que claro que se aplica el concepto de colectividad ( beneficios colectivos de los trabajadores) da vergüenza ajena ver representantes de un gobierno que venden marketing de izquierda y defensivo de la clase

 

 

trabajadora, más por dentro correo la misma sangre de intereses económicos de aquellos que el año 1979 aplaudieron el plan laboral empresarial de Jose Piñera.

Más a fondo esta reforma no salda la deuda con la clase trabajadora y en esencia no otorga libertad  y argumentos de poder e independencia sindical, porque  mientras exista el artículo 161° del código del trabajo, este código maldito atenta  colectivamente la estabilidad laboral y se convierte en un arma de presión y temor que los empresarios ocupan a diario ¿será que los políticos como tienen sus cargos asegurados  no les afecta tal código? La inobservancia de las reales necesidades y clamor del pueblo dejan nuevamente en  evidencia su total coyuntura al servicio del sistema neoliberal  imperante.

Por último y como reza el dicho popular” la culpa no es del chancho” creemos firmemente que la CUT debe definir su camino de servicio, esta no ha tomado un norte fijo y deambula entre el conciliador del gobierno de turno y la aparente real defensa de la clase trabajadora, que no es más ni menos que las bases de sostén de la CUT. Los trabajadores no están bajo el yugo  de pensamiento y accionar  de la CUT,  si no que esta tiene el deber y obligación de representar y defender   las necesidades del trabajador,  debe ser el ente representativo de la clase trabajadora en todo su conjunto. La CUT es lo que es gracias a las luchas y entrega de las clase trabajadora,  de no estar a la  altura de cumplir su responsabilidad social como tal, debemos ser capaces de remover desde su inicio a aquellos que ponen por delante sus intereses partidistas y dejan en segundo plano los intereses y necesidades que reclama el pueblo en su conjunto. El deber y la pasión por la defensa de clase no tienen precio  y no se cambia por ningún tipo de interés personal. La CUT  o la organización que sea que  represente a los trabajadores fielmente en la defensa de sus derechos debe asentar sus fundamentos en la legitimidad de lo que se pretende reformar y no dar pie a concesiones concebidas en las imposiciones de abuso de las empresas, ni menos tomar el papel de conciliador frente a un gobierno pasivo por decir lo menos, cuyo actuar está cada vez más lejos de la defensa de la institucionalidad del derecho al trabajo digno. La clase trabajadora no debe aceptar una reforma a la medida del empresariado, cuya letra defiende populosamente a los trabajadores, pero en la práctica da más herramientas de presión y sanciones a los dirigentes y trabajadores. Esta reforma no está a la altura de los estándares internacionales ni de los tratados internacionales que estamos suscritos en cuanto a libertad sindical. Por último los plazos de entrada en vigencia de la reforma  son absolutamente excesivos y arbitrarios, solo vienen a dar más concesiones y plazo a la empresas, no hay fundamento jurídico para ello pudiendo hacerse efectiva a medida  del cumplimento de los contratos colectivos de cada sindicato.

No debemos dejarnos engatusar por títulos populosos es tiempo que toda la clase trabajadora se una en una sola causa y deje los temores de organizarnos como se debe o seguiremos dejando de herencia a nuestras generaciones futuras el temor y la falta de coraje para obtener lo que merecemos por hecho y derecho. Es el momento de exigir que el estado cumpla su rol a cabalidad, es momento de salir del yugo empresarial, es momento de dejar en claro que ellos tienen el control y las leyes a su favor pero el poder real  de generación de trabajo y de las ganancias con que llenas sus arcas, lo tienen los trabajadores y estamos conscientes como nunca de ello.

Jorge Schumacher Cantillana-Director Comunicaciones FMC

“De la independencia de los individuos, depende la grandeza de los pueblos”

“Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”   

                                                                                                      Jose Julián Martí Perez.