Sin el capital de las multinacionales de gigantes como Codelco, la mediana minería, en su mayoría en manos de familias chilenas, busca la forma de afrontar los “malos tiempos”.

FOTO MEDIANA MINERÍA

Paralizar inversiones en exploración, aumentar la productividad y hasta no operar de noche -para ahorrar electricidad- son algunas de las medidas que tomaron los empresarios chilenos de la mediana minería para sobrellevar un escenario más adverso.

El alza en los costos es el “enemigo” número uno de la industria minera en el país. Si a comienzos de la década del 2000 los costos en la minería del cobre eran un 5% menores que el promedio de la industria global, desde 2009 a la fecha son 3% más altos.

Por eso, las grandes mineras presentes en el país movieron sus piezas para reducir el impacto, en un escenario donde las materias primas están lejos de los récords de precios marcados en 2008, cuando el metal rojo superaba los US$4 la libra. Hoy está en US$3,2 la libra.

¿Y qué pasa con la mediana minería? Sin el capital de las multinacionales de gigantes como Codelco, la mediana minería, en su mayoría en manos de familias chilenas, busca la forma de afrontar los “malos tiempos”.

De acuerdo a cifras del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), durante 2012 los actores medianos de la industria representaron el 6% de la producción total de cobre, al totalizar 307.419 toneladas. El mismo organismo destaca que la producción de oro del sector supera los 6.400 kilos, contenido en metal doré y concentrados, alcanzando 20% de participación en la producción.

Para otros minerales como el plomo y el zinc el 100% es producido por pequeños y medianos mineros, aunque su mercado total es chico si se compara con el cobre.

Más ingresos que la celulosa, vino y salmón

Pese a ser un aporte menor en la producción total de cobre, en términos de ingresos es relevante para el país, superando con creces otras industrias chilenas. Según datos de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) entre 2011 y 2012 las exportaciones de las pymes mineras sumaron US$24.779 millones, un monto levemente superior a los envíos de celulosa y papel.

La brecha se acrecienta al compararse con otras actividades económicas claves. La exportación de la mediana minería en esta década dobló a los envíos desde Chile de vino y uva, mientras que supera en 26% a toda la industria del salmón y la trucha juntas.

Actualmente, cerca de 40 compañías representan a la mediana minería en el país, produciendo cobre, oro y hierro, principalmente, además de otros minerales como el zinc y plomo. A su vez, en minería no metálica se cuentan la explotación de calizas, compuestos de boro y nitratos, cloruro de sodio y recursos silíceos, entre otros.

Pese a la buena salud que ha gozado la industria, enfrenta el reto de la reducción de costos, acceso a los recursos hídricos y energéticos.

Medidas de emergencia que a veces hipotecan el futuro

A la imaginación y conocimiento deben acudir los empresarios de la mediana minería en momentos difíciles, como es el pronosticado para los próximos años. Bien lo sabe el gerente general de Minera Las Cenizas, Hugo Grez, a cargo de administrar unas de las compañías más relevantes de la industria con faenas en las comunas de Taltal y Cabildo.

Grez es concreto y, comenta, que cuando los precios del cobre, plata y oro caen, la mediana minería del país debe ” detener las inversiones en exploraciones y desarrollos de las minas. La consecuencia es que se hipoteca el futuro, pero lo primero es equilibrar la caja”.

No es la única medida de emergencia. También recomienda paralizar los planes de mejoras de las instalaciones que a mediano plazo harían subir los costos de operación y reducir la planilla de remuneraciones a través de los trabajos de terceros.

Asimismo, seleccionar el mineral a procesar “para aumentar la ley en desmedro de la cantidad, lo que también hipoteca los resultados en el mediano plazo”, sostiene.

Para el gerente general de Minera Cruz, Diómedes Cruz, “la única medida frente a las caídas de precios de metales es hacer gestión sobre los márgenes, es decir, cómo incrementar ingresos, ya sea por mayor productividad o eficiencia”.

“Por ejemplo, se puede buscar tener mayores recuperaciones, por otra parte ver los costos, reducir lo posible viendo un equilibrio con lo necesario para operar”, recalca.

Los costos de la energía, la preocupación más “asfixiante”

Un tema sensible para la industria es el costo de la energía. Estudios internacionales sitúan a Chile entre los países con mayores precios por este ítem, sólo superado por el Congo.

En el país africano, cada kilowatt producido cuesta 14,1 centavos de dólar, mientras que en Chile vale 12,1 centavos.

Esta situación ya ha sido considerada por las grandes compañías mineras. Así, Codelco ingresó en febrero a tramitación ambiental el proyecto de central termoeléctrica de ciclo combinado a gas, Luz Minera, de 760 megawatts (MW), ubicado en el parque industrial de Mejillones, que requiere una inversión de US$758 millones.

BHP Billiton reactivó su planta térmica Kellar -540 megawatts y US$ 400 millones de inversión-, que cambiaron de carbón a gas natural. Antofagasta Minerals, controlado por la familia Luksic, compró 40% del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo.

¿Puede hacer lo mismo la mediana minería? No tienen los recursos. “Pienso que es el tema más asfixiante para la mediana minería, ya que tiene limitantes, pero se debe utilizar la maximización operativa a través de evitar las demandas máximas, en horas nocturnas y en invierno”, recomienda el gerente general de Las Cenizas.

Agrega que “definitivamente no es solución producir energía propia, de acuerdo a nuestra experiencia”.

Para el gerente general de la Minera Cruz, “la gran minería cuenta con recursos para innovaciones, estudios, tecnología para enfrentar hasta cierto punto los temas energéticos, la pequeña minería tiene otra realidad y es asistida por el Estado. Teniendo requerimientos energéticos menores, la mediana minería no tiene apoyos ni subsidios”.

Añade que “no cuenta con capitales para enfrentar temas energéticos, prácticamente tiene dos opciones: o conectarse al sistema eléctrico, asumiendo una tarifa, o usar grupos electrógenos, esto hace que es más vulnerable a paralizar sus operaciones por el nivel de costos que puede alcanzar”.

Abastecimiento de agua para las faenas, otro punto crítico

El uso de agua es fundamental en una faena minera, siendo utilizada en los procesos productivos del mineral. Cada vez es más escasa, por lo que las empresas buscan opciones para abastecerse.

“No existen proyectos para asegurar abastecimiento de agua . O tienes derechos para aprovechamiento de agua o compras a alguien que tenga. También este factor es incidente en el cash cost del proyecto que puede en algún momento hacerlo inviable, ya sea por no haber agua disponible o por que los precios no son posibles de pagar”, opina Cruz.

En el caso de Las Cenizas, Grez dice que para las faenas de la compañía en Taltal “se utiliza desde hace más de 20 años agua de mar. Este insumo tiene algunos inconvenientes que se resuelven con inversión en tecnología, como es la extracción de cloruro a los concentrados de cobre producidos”.

Una situación diferente es la que tiene la empresa para sus operaciones en Cabildo, Quinta Región. “El agua ha sido crítica por la sequía, la compañía invirtió hace tres años altas sumas en disponer de un depósito de relaves en pasta, tecnología de punta que permite reciclar hasta el 70% del agua que se consume. Fue una gran solución, ya que además se reducen prácticamente a cero los riesgos de los tranque de relaves tradicionales”, cuenta el ejecutivo.

Retención del personal, el desafío pendiente

El alza en las remuneraciones golpea fuerte a las empresas del sector. Según datos de analistas internacionales, el costo laboral anual de las mineras chilenas se aproxima a Australia, Canadá o Estados Unidos, subiendo 13% en cinco años.

Así, mediciones del Consejo Minero establecen que entre 2000 y 2009 los costos laborales subieron 82%, mientras que la productividad lo hizo, en el mismo periodo, sólo 36%.

“No hay cómo competir con la gran minería que tiene costos de mano de obra que es la mitad de la mediana, donde tiene una incidencia de 25% en todos los costos directos”, dice Grez.

Aunque agrega que los esfuerzos están puestos en que los operadores mecánicos, eléctricos y de maquinaria pesada “sientan que pertenecen a empresas que se preocupan por tener mayor cercanía con los trabajadores y se busca compromisos de la empresa hacia ellos y viceversa”.

Otro aspecto que ayuda bastante, dice, es la política implementada en el último tiempo de tener jornadas especiales, como 7×7 o 4×3 lo que posibilita disponer personal de cualquier región del país.(LA SEGUNDA)