Y es que ante posibles escenarios adversos, los cotizantes tiene hoy un comportamiento activo frente a sus patrimonios. Prueba de ello son los traspasos masivos de los últimos meses como consecuencia de las recomendaciones de algunos asesores financieros.

FOTO COTIZANTES AFP

Luego que el fondo A cayera 40,26% en 2008, el sistema previsional chileno enfrentó nuevos desafíos. Cambios en el régimen de inversión y un aportante más activo fueron algunas de las marcas que dejó la crisis subprime.

Luego de un 2007 con retornos sobre el 10% en el fondo A, el portafolio más expuesto a renta variable comenzó 2008 con una tendencia diametralmente opuesta. Ocho meses antes de la quiebra de Lehman Brothers -el 15 de septiembre de 2008-, los fondos de pensiones ya comenzaban a retroceder. Sin embargo, los niveles más bajos se produjeron en octubre de ese año.

Al mes siguiente de declarada la bancarrota, el fondo A enfrentaba una caída libre que lo llevó a registrar pérdidas por 21,28%. Así, 2008 se convirtió para el sistema de pensiones chileno en un año para el olvido con una caída de 40,26%. Y los afiliados al sistema reaccionaron, aunque tardíamente. En octubre de ese año hubo 43.677 traspasos (desde otros fondos de la misma administradora), intentando buscar refugio en el fondo E. Pero la pérdida, en parte, estaba hecha. Sólo 954 traspasos se movieron a tiempo a dicha cartera en diciembre de 2007, el último mes del rally alcista del fondo A antes de enfrentar la crisis.

Desde entonces, el sistema, sus actores y los aportantes han cambiado y tomaron nota de las lecciones aprendidas. Y es que ante posibles escenarios adversos, los cotizantes tiene hoy un comportamiento activo frente a sus patrimonios. Prueba de ello son los traspasos masivos de los últimos meses como consencuencia de las recomendaciones de algunos asesores financieros. Sólo en julio, el fondo A recibió 61.683 traspasos, mientras que en abril el mercado de renta fija sufrió los impactos de un movimiento masivo -con 73.825 traspasos- hacia la cartera conservadora.

La superintendenta del área, Solange Berstein, afirma que “la crisis hizo que las personas palparan de mejor manera algo que como Superintendencia veníamos tratando de comunicar previo a la crisis, la comunicación de qué es el riesgo. Cuando veíamos que el fondo A crecía y crecía y teníamos una rentabilidades espectaculares y, por ejemplo, la gente mayor de 55 años tenía la limitación de no poder estar en el A en el caso de los hombres o mayores de 50 en el caso de las mujeres, éramos poco comprendidos como reguladores de que teníamos que resguardar esas limitaciones”.

El gerente general de la Asociación de AFP, Francisco Margozzini, señala que “la crisis profundizó el sentido de propiedad de las personas sobre sus ahorros previsionales y sus conocimientos en materia de inversiones, como la diferencia entre renta fija y renta variable”. Pero aunque fue un aprendizaje forfozo para muchos, además “se aprendió que tras las crisis, donde los fondos de pensiones pierden valor, especialmente los fondos que invierten en acciones, viene un período de recuperación. Que no es bueno vender las inversiones cuando sus precios están muy castigados”, señala el ejecutivo.

Otra de las lecciones que dejó la crisis para los actores del sistema es que “desde la partida de los multifondos en 2002 hasta la crisis mundial de 2008, fue un período muy bueno, donde los precios de las acciones de las empresas en todo el mundo sólo subieron. Por ello, los fondos de pensiones más riesgosos (A y B) tuvieron rentabilidades muy altas en esos seis años, que superaron largamente la rentabilidad de los fondos más conservadores. La gente concentró su mirada en la rentabilidad y olvidó el riesgo de las inversiones, tan propio de las acciones”.

Y en cuanto al riesgo, pese a que la crisis dejó aprendizajes, aún queda camino por recorrer. “La comprensión de qué es el riesgo es mejor después de la crisis, pero también presenta un desafío, porque estas son inversiones de largo plazo y, al tomar decisiones tratando justamente de ir aprovechando las oportunidades que da el mercado, tiene un riesgo aparejado”, señala la superintendenta.

INVERSIONES
En cuanto a las inversiones de las administradoras, Berstein recuerda que “en el mundo existía una tendencia en los sistemas de pensiones de avanzar hacia lo que se llama la regulación de inversiones bajo la regla del hombre prudente, es decir, dar la responsabilidad a quien administra los fondos y resguardar que se cumpla con esa responsabilidad y retroceder un poco respecto de lo que eran restricciones cuantitativas o limitaciones a la inversión. Hoy está más equilibrado y, en algún sentido, se ha visto la necesidad de mantener ciertas restricciones a las inversiones”.

Los efectos en el patrimonio de los fondos derivó incluso en cambios a la ley. “Teníamos una regulación de cobertura mínima en la Ley y eso justamente se cambió en la Ley de MKB, donde pasó la regulación de cobertura al régimen de inversión y, hoy tenemos una regulación de cobertura más acorde a las necesidades de los fondos de pensiones después de haber aprendido en la crisis subprime el tipo de correlaciones que se producen en un escenario de crisis como esa”, agrega Berstein.

Por su parte, Margozzini recuerda que “la normativa de inversiones de los fondos de pensiones ha estado desde sus inicios en constante perfeccionamiento, e incluso la reforma de 2008, anterior a la crisis, se estableció el Consejo Técnico de Inversiones, justamente para ello. Puntualmente con la crisis, se perfeccionó la regulación de cobertura de monedas y se permitió que las nuevas cotizaciones pudieran hacerse en un fondo distinto (más conservador) al fondo donde tenía acumulado sus ahorros a la fecha”.(PULSO)