El proyecto es impulsado por Glencore y Origin Energy. Los reclamantes podrán ir al Tribunal Ambiental de Valdivia.

Transcurridos dos años y cuatro meses desde que fue otorgado su permiso ambiental, ayer el Comité de Ministros, encabezado por el titular de Medio Ambiente, Pablo Badenier, ratificó la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), del proyecto hidroeléctrico Cuervo (640 MW), emplazado en la Región de Aysén.

La autorización de la iniciativa, ligada a la minera Glencore (66%) y la australiana Origin (34%) a través de Energía Austral, fue objeto de once reclamaciones presentadas por organizaciones ciudadanas, las que en gran parte fueron desestimadas por la instancia que también integran los titulares de Energía, Minería, Economía, Salud y Agricultura.

Pese a lo anterior, el comité estableció algunas condiciones adicionales para la materialización de este proyecto, cuya inversión ha sido estimada en US$ 733 millones. Entre ellas figura el monitoreo de fauna terrestre y riesgo, asociado al llenado y operación del embalse.

“Energía Austral analizará en detalle las nuevas condiciones y definirá los pasos a seguir. Sin embargo, el resultado de la votación permite corroborar que el proyecto Cuervo ha dado cumplimiento a la legislación ambiental vigente y está en línea con la visión de las autoridades en materia de desarrollo energético”, dijo el titular de la iniciativa.

“Como Ministerio del Medio Ambiente cumplimos y hacemos cumplir la legislación ambiental. En este sentido si algún reclamante estima que hay mérito, ellos pueden reclamar al Tribunal Ambiental de Valdivia, que es el tribunal competente en esta materia”, explicó Badenier.

Futuro incierto

Entre 2009, cuando este proyecto hidroeléctrico entró a evaluación de impacto ambiental y el momento actual, el panorama de este proyecto ha cambiado radicalmente.

En primer lugar, el gestor inicial de Energía Austral fue la desaparecida minera suiza Xstrata, que fue adquirida por su connacional Glencore. Previamente, en 2012 la australiana adquirió una opción para quedarse hasta con un 51% de la iniciativa, la que luego desechó, para quedarse como minoritario.

Ahora, transcurridos los años y pese a que la decisión del Comité de Ministros allana en primera instancia la construcción de Cuervo, en el plano comercial persisten las interrogantes.

En primer lugar la relación entre Glencore y Origin no es la más cercana, dado que al no ser la energía parte del core business de la minera, ésta le ha restado importancia al desarrollo de la iniciativa, optando por desprenderse de ella, en un proceso que ahora podría tener un nuevo impulso dada la ratificación de la RCA.

Origin en tanto, sería partidaria de impulsar un diseño menos invasivo, de tipo central de pasada, para desarrollar los recursos existentes. (DIARIO FINANCIERO)