La fundación es de una tendencia progresista y algunas de sus interpretaciones son cuestionadas, pero nadie niega que se han instalado en el debate con estudios sólidos y argumentos contundentes. Su especialidad es el tema laboral y es por eso que, en medio del crispado debate que rodea el proyecto de ley que está presentando el Gobierno.

Desde que aparecieron en escena, la Fundación Sol se ha convertido un poco en la conciencia del modelo. Por cada cifra que muestra que el país está a las puertas del desarrollo, con un PIB per cápita sobre los US$ 20 mil dólares, los economistas de la fundación apuntan a que el 74% gana menos de 400 mil pesos líquidos y que el 1% acumula el 31% de los ingresos.

La fundación es de una tendencia progresista y algunas de sus interpretaciones son cuestionadas, pero nadie niega que se han instalado en el debate con estudios sólidos y argumentos contundentes. Su especialidad es el tema laboral y es por eso que, en medio del crispado debate que rodea el proyecto de ley que está presentando el Gobierno, invitamos al economista de la Fundación Sol, Gonzalo Durán, a ‘La Mesa’ de El Mostrador Mercados, que es también parte de El Mostrador TV.

Durante la extensa entrevista, Durán manifestó estar pesimista acerca del resultado final del proyecto de ley. Describe a la reforma como “mucho titular bueno, pero con mucha letra chica y, al final, se ha transformado un poco en la cachetada del payaso”. Acusa al empresariado de estar “haciendo un escenario casi histérico respecto a lo que está pasando con la reforma laboral, cuando en realidad son cuestiones mínimas. El modelo de relaciones laborales estaba como en el piso -4, y ahora lo que busca el Gobierno es con suerte dejarlo en un nivel base, y ahí todavía falta un montón para llegar a las ligas mayores”.

Añade, además, que llama la atención que la negociación ramal haya quedado fuera del proyecto, siendo que “uno de los objetivos era disminuir la desigualdad”.

“La negociación por rama no es incompatible con modelos de alta productividad o modelos de alta tasa de empleabilidad y finalmente con modelos que tienen bajos niveles de desigualdad”, explica el economista.

Es categórico en afirmar que, si no se abre la discusión hacia la negociación ramal, el reemplazo no debería existir. “O sea, se debería cumplir con lo que se prometió, que es ‘no vamos a permitir el reemplazo’, y no hablar de interno o externo. Simplemente evitar el reemplazo”, puntualiza.

Dice que el hecho de que el 74% de los trabajadores gane menos de 400 mil pesos líquidos en una sociedad donde el PIB per cápita son 24 mil dólares, “no es racional, no es normal”. Asegura que no es algo fortuito: “Tiene que ver con lo impuesto, pero también tiene que ver mucho con el bajo poder que tienen los trabajadores para transformar la realidad”, detalla.

Ante las críticas acerca de que la reforma, tal como está planteada, no apunta a solucionar los problemas de una economía moderna sino que se hace solo para darles más poder a los sindicatos, Durán opina que en Chile hay una asimetría de poder en “el conflicto capital-trabajo”, al tiempo que precisa que es algo que no se puede ignorar, afirmando que “una reforma laboral como esta debería abordar ese contexto, o sea, cuando hablamos de reformas laborales y cambios en el sistema de relaciones de trabajo y los modos de producción, evidentemente tú estás disputando lo que podría ser la tasa de ganancia y el patrón de acumulación que tienen las empresas, que hoy en día en Chile es uno de los más altos del mundo”.

Da como ejemplo que, cuando nos comparamos con países como Croacia o Polonia, que tienen niveles de PIB per cápita más o menos similares, “tú te das cuenta que el valor del trabajo de los trabajadores es prácticamente un 50% más alto”.

-Pero lo que producen tiene un valor agregado superior a lo que produce la economía chilena, sobre todo en Polonia, que se diferencia de nuestra economía, aún basada en mano de obra barata.
-Pero haciendo varios controles en relación con lo que tú mencionas, se puede llegar a la conclusión de que Chile tiene un atraso salarial que no está de acuerdo al nivel de productividad y de PIB per cápita que hoy en día tenemos. Entonces, una Reforma Laboral tiene que plantearse necesariamente en ese contexto, no puede solamente basarse en esto. Si no se plantea de manera sincera que aquí hay una relación de conflicto en el trabajo, necesariamente los trabajadores tienen que disputar el valor agregado de lo que se está produciendo, y ahí es fundamental hacer una reforma que avance en esa dirección y, en ese sentido, el tema de la negociación por área es fundamental, es clave.(EL MOSTRADOR)