Presidente de la Federación Minera de Chile, junto al director de conflictos , visitaron en la octava región a los 80 trabajadores que se autosepultaron a más de 600 metros de profundidad en protesta por el proceso de quiebra de la mina Santa Ana.

Hasta la comuna de Curanilahue ,  en la octava región, llegaron el presidente de la Federación Minera de Chile , Gustavo Tapia,  junto al Director de Conflictos de la multisindical, Pedro Valdivia , quienes visitaron a los mineros de la mina Santa Ana, quienes permanecen desde el 24 de diciembre a más de 650 metros de profundidad , como una manera de exigir la intervención del gobierno en el proceso de  quiebra de la empresa y por el no pago de sus sueldos.

Al respecto , Gustavo Tapia, Presidente de la FMC , señaló que “es impresionante y preocupante, yo como trabajador visité la Mina . Ellos están conectados con el exterior sólo con una manguera de una pulgada de grosor donde les envían algo de líquido”.

“No existe comunicación con el interior de la mina, ya que a través de un citófono los trabajadores establecen contacto cuando ellos quieren. A esto se suma la preocupación que existe debido a los últimos sismos ocurridos, ya que nadie quiere que la lucha por las justas demandas de los trabajadores terminen en tragedia. Esta situación requiere un urgente pronunciamiento del gobierno”, sentenció el dirigente.

Por su parte, Pedro Valdivia, director de conflictos de la FMC, indicó que “junto con entregar nuestra solidaridad y apoyo a los trabajadores de la mina Santa Ana, hemos entregado un aporte que realizaron distintos sindicatos de la Federación Minera, como una manera de ayudar a cerca de 80 trabajadores y sus familias.”

“En el lugar se levantó un improvisado campamento hasta donde han llegado distintas organizaciones y sindicatos a manifestar su apoyo a los trabajadores de la mina Santa Ana, y como una manera de presionar para que el gobierno intervenga y no entregue la excusa de que se trata de un problema entre privados. Aquí están en juego la vida de trabajadores de nuestro país”, sentenció.

¿Cuáles son las demandas de los trabajadores?

Los huelguistas piden la intervención directa de la presidenta Bachelet y el aporte de 500 millones de pesos por parte del Estado de Chile para que la mina siga funcionando pero esta vez controlada por ellos mismos, los trabajadores.

Es decir, una especie de préstamos que pueden ir pagando en plazos cuando la mina sea viable.

“Esto no es nada del otro mundo, el Estado de Chile le entrega muchos subsidios a las grandes empresas, prestamos y muchas cosas más que la gente muchas veces no cacha, acá es lo mismo, pero parece que hay gente en el gobierno que le preocupa que nos vaya bien, y claro, si nos va bien será una empresa controlada por trabajadores, viable, y eso es algo potente y parece que este gobierno que se supone no es de derecha, supuestamente, no quiere que eso ocurra“, dice Mario, uno de los mineros que está en el exterior de la Mina Santa Ana.

Y es que, tras la quiebra de la empresa que controlaba la mina, los trabajadores se convirtieron en uno de los principales acreedores, buscaron asesoría y ya el pasado 19 de julio constituyeron una empresa que se llama “Solidaridad Minera Spa”, que tiene ya existencia jurídica.

Los trabajadores ya no quieren parches, y quieren una solución concreta y entendieron que para ello deben depender de ellos mismo, para evitar lo ocurrido con los antiguos dueños que hicieron una pésima administración y declararon como si nada la quiebra.

Se trataba de la empresa carbonífera SW Curanilahue S.A que era controlada por los empresarios chilenos Rodrigo Danús y Paul Fontaine, que mucho sabían de televisión (uno como productor y el otro como comentarista económico) pero poco de gestión y trato con los trabajadores.

De hecho, esta no es la primera vez que los mineros llevan adelante una huelga y se mantienen al interior de la profundidad de la Mina. Esta es la tercera vez que deben recurrir a esta medida extrema en una acción que pone en riesgo sus propias vidas, por las precarias condiciones al interior de la mina y a esa profundidad.

Fue ya durante el año 2014 cuando los trabajadores demostraron su malestar manteniendo durante 21 días una paralización que exigía mejoras laborales y aumento de sueldo, además de un bono de colación de 30 mil pesos mensuales. Aquella movilización se depuso luego del compromiso de una mesa de trabajo con el municipio, la Gobernación de Arauco, la Seremi de Minería, la Seremi del Trabajo, la Inspección del Trabajo, representantes de la empresa y trabajadores.

El 2015, luego que Danús y Fontaine declararan la quiebra, los mineros volvieron a retomar la movilización y la huelga en la profundidad de la Mina Santa Ana, la que se extendió por dos semanas y que finalizó -el año pasado- con el compromiso y protocolo de acuerdo firmado por varias autoridades que hoy, según indican los propios mineros a Radio Villa Francia, no se han cumplido.

 “Vencer o morir”

Es quizás por ello que los trabajadores que tomaron la radical decisión de bloquear el acceso a la Mina han llegado a la conclusión de que aquí “se gana o se muere”.

“Si los cabros ganan, no solo ganarán una huelga, lo que ya es bacán, sino que ganarían la posibilidad de crear una empresa bajo control de trabajadores, solidaria, esa hueá es cuática, potente, bonita, es una utopía en Chile poh, que nos quitaron todo hasta los sueños, por eso esto es Vencer o Morir“, dice emocionado uno de los mineros (Luis) que está en el exterior de la Mina en el improvisado campamento que ha armado atento a lo que pasa en la profundidad y hasta donde llegan las familias, otros sindicatos que se acercan a saludar, organizaciones y hasta curiosos, y uno que otro medio que reporta como sigue la situación.

Para Oscar Menares, abogado y asesor de los trabajadores en Huelga y representante de los mineros en el proceso de liquidación del yacimiento iniciado tras el retiro de los dueños, señala en conversación con Radio Villa Francia, que “acá lo que está quedando en evidencia es el fracaso del Estado subsidiario“.

Menares precisa: “Acá tenemos una situación que fue provocada por el mercado, pero este no es un conflicto entre privados como dice el gobierno, acá queda patente la incompetencia del Estado de Chile de regular y fiscalizar, pues aquí a los trabajadores no solo se les adeuda su sueldo, sino también sus cotizaciones previsionales y se supone que es el Estado el que debe fiscalizar eso y no lavarse las manos“, afirma Menares.

Y es que los 500 millones que necesitan para hacer funcionar la Mina, en donde señalan que ya tienen un plan e incluso inversionistas y potenciales compradores de lo que generen, es menos del 5% que se gastó en el Rescate de los 33 mineros de la Mina San José en el año 2010, es por eso que esperan que los ayuden a salir, pero no piden limosna, sino condiciones para demostrar que el proyecto es viable, pero hasta aquí, solo se han encontrado con obstáculos y rocas gigantes que no les permite avanzar.

“Acá claramente vemos como hay cosas que no funcionan. Por ejemplo Corfo no tiene mecanismos para generar soluciones a estas situaciones, y se supone que ese es su rol. Por otro lado, Banco Estado, que se supone nace para ayudar a emprendimientos como éste que proponen los trabajadores, funciona como cualquier otro banco privado. Y es que acá hablamos de un Estado que se desentiende completamente, una Contraloría que inhibe el poder de los gobiernos regionales -que ya habían llegado a acuerdo con los mineros- y un gobierno que dice que inyectará recursos en una de las localidades más pobres del país, zona rezagada como lo señala el propio estudio de la Subdere, pero tu vez, no hay nada, solo se lavan las manos. Y acá los trabajadores solo piden condiciones mínimas para producir la Mina, lo que sería bueno no solo para ellos, sino para toda la zona“, sentencia Menares.

Las negociaciones se han mantenido, de la que hasta ahora los mineros en la profundidad de la Mina son ajenos. Autoridades regionales esperan instrucciones del Gobierno. El Senador por la VIII Región, Alejandro Navarro, se reunió en La Moneda con el Subsecretario del Interior Mahud Aleuy, esperando un acercamiento de parte del gobierno el cual que no llegó. El gobierno mantiene su postura de que este es un asunto entre privados.

Por otra parte, organizaciones sociales y políticas en la zona han intentado visibilizar la situación de los mineros e incluso se ha hablado con la Iglesia católica para que intervenga, pero hasta ahora la situación sigue en cero, y de no mediar un avance, todo indica que el desenlace puede ser fatal, algo que está pesando muy fuerte alrededor de la Mina y que aprieta la garganta a medida que las hora pasan.

Hoy, el acceso a la Mina se mantiene completamente cerrado, la decisión es salir con un acuerdo o morir en ella, o es la utopía de crear su propia empresa y trabajar para ellos mismos y el dinamismo de Curanilahue, o se mueren ahí. “Si se mueren la culpa será del gobierno”, dicen con un dejo de angustia algunos dirigentes en la entrada de la Mina.(www.radiovillafrancia.cl)