La Federación Minera de Chile destacó el nuevo logro alcanzado por los trabajadores, tras conocerse el fallo de la Corte Suprema , en torno a la denuncia por prácticas antisindicales interpuesta por el sindicato de la empresa Promolinks, y el cual determinó que lo trabajadores que se encuentran en huelga no pueden ser reemplazados.

Al respecto, Jorge Schumacher, director de comunicaciones de la FME, señaló que “al igual que el fallo que determinó que los paros realizados por los trabajadores de minera Escondida no eran ilegales, en este caso se sienta un nuevo precedente, más aún cuando el gobierno afina los últimos detalles para la presentación de la Reforma Laboral,  frente a la cual los trabajadores no renunciaremos a la exigencia de poner término a los reemplazos en caso de una huelga”.

“Este fallo de la Corte Suprema, ratifica la urgencia de una de las principales demandas del mundo de los trabajadores, como lo es el derecho a huelga de los trabajadores con carácter irrenunciable , más aún si la sentencia señala la expresa prohibición de legislar para abolirlo”, agregó el dirigente.

Según lo informa El Mostrador, “en fallo dividido la Corte Suprema de justicia sentó un precedente en el contexto de la discusión de la reforma laboral al determinar que los trabajadores en huelga no pueden ser reemplazados con personal interno. Esto a partir del litigio judicial entre el sindicato de la empresa Promolinks S.A. y su empleador por prácticas antisindicales.

El texto se explaya en los motivos para determinar que: “La escueta evolución del tratamiento del derecho a la huelga, abordada desde el fundamento supra 13°, revela que a partir de mediados del siglo XX la comunidad interamericana se compromete con el derecho a la huelga de los trabajadores; que impone a los Estados Partes el deber de respetarlo; que lo privilegia con el halo de la irrenunciabilidad; y que prohíbe regularlo mediante leyes que terminen por abolirlo. Entretanto, en el Chile contemporáneo comienza mirándoselo con desconfianza, como un mal necesario que hay que formalizar, empero en lo posible no practicar; para evolucionar hacia una cierta tolerancia o mayor permisividad; y rematar con un discurso acorde con los parámetros de ese derecho universal al que el país se halla adscrito, consciente de los severos supra controles a que está sujeto. Para los efectos exegéticos de nuestra preocupación, lo rescatable viene siendo la constatación de una tendencia histórico-normativa hacia la plena reafirmación de la huelga como principio básico del catálogo de derechos económicos sociales y culturales y como prerrogativa irrenunciable del derecho laboral, aunque por sí solo este elemento hermenéutico no nos aporte de manera determinante en punto a la legitimidad del reemplazo en las circunstancias inicialmente descritas”

“Se constata que de las dos maneras de aprehender el sentido más profundo y holístico del discurso legal del tantas veces mencionado artículo 381 del Código del Trabajo, la balanza se inclina en favor del que cierra absolutamente las puertas a toda suerte de reemplazo de los trabajadores en huelga, aún, por cierto, el consistente en traer desde otros lugares de la misma cadena en conflicto, trabajadores que releven a los paralizados, conclusión ésta que sin pretenderse invalidadora de la postura plasmada en las sentencias de cotejo, es fruto del empleo consciente y responsable de las fuentes que alimentan el juicio jurisdiccional, para discernir con el mejor de los grados de acierto posible, cuál sea la línea que en asuntos tan importantes para la convivencia social convenga asuman los tribunales”, agrega.

El fallo se adoptó con los votos en contra de los abogados Arturo Prado y Raúl Lecaros, quienes estuvieron por acoger el recurso de unificación de jurisprudencia al considerar que las empresas tienen derecho a reemplazar a trabajadores con personal trasladado desde otras unidades.

“Es en la orientación ya indicada que ha de procurarse el sentido del reemplazo prohibido en el artículo 381 del Código del Trabajo, delimitándolo dentro del contexto de la normativa en la que se contiene, es decir, a propósito de una instancia no deseada, atendidas las perniciosas consecuencias que trae consigo, por lo tanto, debe entenderse que lo que la ley impide –salvo en las condiciones excepcionales que ella misma regula– es la contratación de nuevos trabajadores para desempeñar las funciones de aquéllos que han declarado la huelga y no la reasignación de funciones. Es decir, ha de tratarse de personal ajeno a la empresa. Que, en consecuencia, en la situación fáctica de que dan cuenta estos antecedentes, esto es, que la denunciada trasladó empleados que le prestaban servicios en una de sus sedes, para que desempeñaran las funciones de los trabajadores que en ese momento se encontraban en huelga en otra u otras distintas, no se ha producido la figura que sanciona el artículo 381 del Código del Trabajo, desde que no se trata, como se dijo, de nuevas contrataciones”, sostienen los disidentes.(EL MOSTRADOR)