(Extraído de La Tercera) La necesidad de conformar una alianza público-privada para recuperar las confianzas y apuntalar la economía doméstica ha marcado el debate del segundo semestre.

Con una economía creciendo bajo el 2% en 2014 y con fuertes dudas respecto de si podrá superar el 3% en 2015, vale la pena revisar cómo están las relaciones entre los agentes económicos y políticos.

El V Estudio sobre las relaciones empresa-gobierno en América Latina, España y Portugal, realizado por Llorente & Cuenca, aborda justamente estas temáticas.

“Una buena relación empresa-gobierno es esencial para abordar escenarios de alta incertidumbre, sobre todo cuando la sensación de pesimismo acompaña a políticos y empresarios”, afirma el director de Asuntos Públicos de Llorente y Cuenca, Rodrigo Ramírez.

Entre los resultados del estudio destaca que el nivel de confianza de los empresarios chilenos en las instituciones es moderado, otorgando una valoración de aprobado justo tanto a las privadas como a las públicas. Además los directivos muestran mayor confianza en las instituciones públicas que los políticos del país. Ahora bien, la divergencia entre ambos respecto de las entidades privadas es mucho mayor.

Los partidos políticos y los sindicatos son las instituciones menos valoradas por los empresarios chilenos, al igual que en el conjunto de América Latina, España y Portugal, aunque la nota que obtienen en nuestro país es superior a la de sus vecinos.

De hecho, los sindicatos ocupan la penúltima posición, tras los partidos, en el ranking de confianza que despiertan las instituciones entre el empresariado de la región, y la última entre los ibéricos.

En efecto, mientras en Ecuador el 88% de los empresarios declara no tener ninguna o poca confianza en los sindicatos, en España ese porcentaje llega a 87,4% y en Brasil, al 86%. En Chile alcanza el 53,8%, mientras que el 43,6% dice que les tiene alguna o bastante confianza y el 2,7% (el porcentaje más alto entre los países medidos) asegura que les tiene total confianza.

Los empresarios de Chile depositan el mayor nivel de confianza en las Fuerzas Armadas, luego valoran a los bancos y a sus propias organizaciones empresariales. También confían en el sistema judicial, con un 60% de las respuestas afirmativas.

Colectividades

Los políticos, en tanto, también confían en la justicia, pero difieren de los privados en la valoración de los bancos y los medios de comunicación. Valoran más a su gobierno que a sus propias organizaciones partidistas, a las que otorgan un nivel de confianza muy por debajo del aprobado.

Asimismo, los políticos perciben como bastante elevado el nivel de contacto entre empresas y el gobierno, destacando su apreciación de influencia de los empresarios, muy superior a la que estos mismos hacen.

Temas prioritarios

Para la mayoría de los privados chilenos incentivar la economía emprendedora es la medida más urgente que debe tomarse. Le siguen la inversión I+D+i y la reducción del protagonismo estatal. Con las dos primeras coinciden los políticos y en tercer lugar mencionan desarrollar programas de inclusión social.

El estudio también deja en evidencia la divergencia entre empresarios y políticos chilenos en relación al modelo de regulación de la economía, ya que los primeros se encuentran entre los más partidarios de la liberalización dentro del conjunto en estudio, mientras que los políticos apuestan en mayor medida por la intervención del Estado, siendo sólo superados por sus pares argentinos.

En términos de liderazgos, los empresarios chilenos valoran la honradez como la característica principal que debe poseer un líder político. La segunda cualidad más importante es capacidad para resolver problemas, por delante de la eficiencia y de las calificaciones académicas.

Situación económica

En cuanto a la situación económica, los privados chilenos observan el futuro con pesimismo, aunque menos acentuado que en la visión retrospectiva. El 60% estima que la situación empeorará, aunque el 20% cree que mejorará. Entre los políticos ambas visiones están prácticamente empatadas.