En Egipto, Schlumberger, gran empresa francesa que provee servicios en campos petrolíferos, intenta resistir los esfuerzos que hace un sindicato auténticamente independiente para sindicalizar a los trabajadores que laboran en sus operaciones.

            Los afiliados de la ICEM, que representan a los trabajadores de todo el mundo, siguen presionando a la empresa en nombre de los trabajadores que fueron despedidos poco después del congreso de fundación de la Federación de Sindicatos Independientes de Egipto (EFITU), central sindical a la cual está afiliado uno de los sindicatos de trabajadores de Schlumberger

            La presión ha comenzado a atraer la atención de la alta dirección de la empresa. Si bien la administración egipcia no tomó en cuenta una petición que le enviara Manfred Warda, Secretario General de la ICEM, para concretar una reunión que pudiera resolver el conflicto, ahora se le ha informado a la ICEM que recientemente la empresa envió una «comisión de investigación» a Egipto, constituida por los directores jurídicos y de contratación de la oficina regional de Schlumberger en Dubai.

            Los dos representantes de la compañía se reunieron con el Presidente y el Secretario General del sindicato local independiente, quienes se encuentran entre los trabajadores despedidos, y con algunos de los trabajadores que se vieron obligados a renunciar al sindicato.

            Se le ha informado a la ICEM que en dicha reunión los administradores parecían escuchar atentamente toda la historia, pero no hicieron ninguna promesa. Sin embargo, dejaron entrever la posibilidad de darles una compensación económica, afirmando que es demasiado difícil reintegrarlos ya que, si hicieran eso, la gente pensaría que Schlumberger reconoce que su conducta era equivocada.

            La ICEM apoya a los trabajadores despedidos que rechazan cualquier compensación económica, e insisten en regresar al trabajo y a sus actividades sindicales. La ICEM continuará la campaña hasta que este problema se haya resuelto.

            En una escalada antes de la disputa, Schlumberger Egipto, organizó reuniones con los trabajadores de los subcontratistas en las operaciones. Alcanzan unos 1.500 trabajadores, que representan aproximadamente la mitad de la fuerza de trabajo de la compañía en Egipto. En reuniones realizadas en la planta de Kattamia y en la oficina central, representantes de la empresa informaron a todos los trabajadores subcontratados que Schlumberger piensa cambiar las empresas subcontratadas, por lo cual que exigiría que los trabajadores renuncien a sus contratos actuales, y que más adelante recibirían nuevos contratos de las nuevas empresas contratistas.

            Los nuevos contratos no tomarían en cuenta los períodos de trabajo anteriores, lo cual, según la legislación de Egipto, permite a las empresas despedir a los trabajadores durante los primeros tres meses sin indemnización.

            Sin embargo, actualmente la legislación laboral de Egipto está insegura y en gran medida es imposible aplicarla. Teóricamente, la legislación antigua de la época de Mubarak permanece en vigor, y circulan en el Parlamento al menos tres nuevos proyectos de ley laboral, elaborados por diferentes grupos políticos. Las últimas elecciones sindicales, que se llevaron a cabo en 2007 en los sindicatos controlados por el antiguo gobierno unitario, todos afiliados a la ETUF, quedaron sin validez por corrupción, y las antiguas estructuras administrativas de esos sindicatos fueron disueltos, estableciéndose comités de supervisión para realizar la administración de los mismos hasta que se realicen nuevas elecciones, bajo una nueva ley en el futuro.

            Esta situación permite que empresas como Schlumberger aprovechen la situación para impedir auténtica representación de sus trabajadores.

            Se puede ver aquí y aquí informes anteriores sobre el conflicto en Schlumberger en Egipto.(ICEM)