Organizaciones ambientales y del Valle del Huasco valoraron el rechazo al proyecto de la termoeléctrica Punta Alcalde y manifestaron su confianza en que el Consejo de Ministros de Sustentabilidad, al que apeló Endesa, reitere su negativa. Asimismo, desmintieron las afirmaciones de la empresa, quienes aseguraron que cuentan con la tecnología suficiente como para que el proyecto genere nulo impacto en la zona.

Por siete votos contra dos, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Atacama rechazó la instalación de la central termoeléctrica Punta Alcalde, que Endesa pretendía construir en el valle del Huasco.

El director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), Lucio Cuenca, valoró la decisión de la Comisión Ambiental, pues la iniciativa “tenía muchas inconsistencias, un proyecto que ya había presentado cinco informes complementarios sin dar satisfacción a varios de los servicios públicos”.

Pero, además, según puntualiza Cuenca, el proyecto se emplaza en una zona al borde de sobrepasar los límites de contaminación aceptables, dada la cantidad de empresas con altos impactos ambientales que se establecieron allí.

“Es un proyecto que queda en la zona de Huasco, que está recientemente declarada como zona de latencia por contaminación, una zona que está a punto de sobrepasar los niveles de contaminación aceptables y declararse zona saturada por contaminación. Agregar una fuente de contaminación iría contra toda la política y toda nuestra institucionalidad ambiental”, aseguró el director de Olca.

A pesar de ello,  Endesa no demoró en anunciar que apelaría el dictamen ante el Consejo de Ministros de Sustentabilidad, argumentando incongruencias en el Informe Consolidado de Evaluación Ambiental (ICE) elaborado por las mismas autoridades.

Al respecto, el director del área socioeconómica de Oceana, Cristián Gutiérrez, afirmó que la apelación del dictamen por parte de Endesa al gobierno central “parece bastante osado y arriesgado, porque lo que están haciendo es llevar el conflicto a nivel central, le van a generar un conflicto al Gobierno que es innecesario, teniendo en cuenta la votación que se dio, donde solo obtuvieron el voto favorable de los servicios sectoriales relacionados al proyecto, como el seremi de minería y el seremi de energía. El resto fue una derrota inapelable a este proyecto, que en sí mismo no cumple las normas que han sido dadas por el mismo Gobierno, como la norma de emisión para termoeléctricas”, dijo.

Asimismo, Endesa aseguró que el proyecto Punta Alcalde sería pionero en la aplicación de tecnologías eficientes, como la instalación de domos para el acopio de carbón y filtros para partículas contaminantes, lo que se traduciría en un “impacto prácticamente nulo”, como declaró la empresa a través de una declaración pública.

Afirmaciones que fueron cuestionadas por el dirigente del movimiento socioambiental del Valle del Huasco, Yahir Rojas, quien señaló que “siempre las empresas llegan anunciando tecnología de punta y, lamentablemente, terminan utilizando la menor tecnología para afianzar sus ganancias. Eso es lo que ha pasado con todas las empresas del Valle del Huasco, dese Barrick hasta Guacolda”.

El dirigente agregó que “bajo ese discurso tenemos desconfianza, porque siempre han llegado con un discurso muy parecido a nuestro valle, diciendo que van a utilizar tecnología de punta y, por eso, creemos que esta decisión no puede cambiar por ningún motivo”, indicó.

Aspecto en el que coincidió Lucio Cuenca, el que aseguró que “no hay tecnología en el mundo que pueda eliminar los niveles de contaminación de una central termoeléctrica de este tamaño”, enfatizando que, justamente, la discusión fue si Punta Alcalde sería capaz de mitigar  los niveles de impacto que generaría, cuestión que no pudo ser certificada por la empresa. “Eso es lo que hace caer este proyecto en la votación del consejo de evaluación regional. La termoelectricidad a carbón es lo más contaminante que se conoce en el mundo”, aseguró.

En el Valle del Huasco, ubicado en la Región de Atacama, ya se emplaza la termoeléctrica Guacolda, que ha sido ampliada cinco veces, una fábrica de pellets de fierro de la Compañía Minera del Pacífico (CAP), Pascualama de Barrick Gold y, hasta que no cierre definitivamente, la faenadora de cerdos de Agrosuper, lo que no solo ha elevado los niveles de polución, sino también ha agudizado la crisis hídrica en la zona.(Radio U. de Chile)