El senado aprobó el plan por 81 votos contra 18 y se esperaba que la cámara también lo aprobara. Si bien se evitó el impago y se reabrió el gobierno tras 16 días, esta solución es sólo a corto plazo. En enero el enfrentamiento comenzará nuevamente.

FOTO OBAMA

La catástrofe fue evitada, Estados Unidos no entró en default, y no hubo una rebaja a su calificación crediticia. Por ahora. Ayer, a horas de que se acabara el plazo para aumentar el techo de la deuda, hubo luz verde en el Senado: se había acordado un plan para terminar no sólo con el inminente default sino también con el cierre del gobierno, que ya sumaba 16 días.

El día comenzó sin muchas expectativas luego de que se rechazaran todos los planes de ambos partidos durante los últimos días.

Pero la presión era mucho más alta ayer ya que a la medianoche se acababa el plazo para aumentar el techo de la deuda de US$16,7 billones (millones de millones). De no lograr un acuerdo, Estados Unidos no podría pagar sus deudas y entraría en default.

Cuando comenzaba recién la tarde, hubo humo blanco. El líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid, junto al líder de la minoría, el republicano Mitch McConnell, dio a conocer un plan para terminar con la crisis política.

La gran diferencia esta vez era que se trataba de un acuerdo bipartidista, el que sin duda sería aprobado sin problemas en la cámara alta, de mayoría demócrata. Propone financiar el gobierno hasta el 15 de enero y aumentar el techo hasta el 7 de febrero.

Durante la tarde, quedó claro que también sería aprobado en la Cámara de Representantes, cuando el presidente John Boehner hizo un pedido para votar a favor del plan. Incluso el mayor opositor, el republicano Ted Cruz miembro del ala conservadora Tea Party, dijo que no usaría medidas para bloquear su aprobación.

Pero había un detalle que resaltaba de este nuevo plan. No hacía ninguna concesión sobre los pedidos de los republicanos sobre Obamacare, el programa de salud federal al cual están en contra. El Tea Party había perdido.

“Peleamos una buena pelea”, dijo Boehner en una entrevista ayer. “Pero simplemente no ganamos”.

El plan requiere de la aprobación de ambas cámaras y la firma del presidente Barack Obama para convertirse en ley. Al cierre de esta edición, el Senado había aprobado el plan por 81 votos contra 18, aunque faltaba su aprobación en la Cámara.

En un discurso antes de la votación en la Cámara, Obama agradeció a los líderes de ambos partidos y dijo que apenas llegue el plan a su escritorio, lo firmará. Sin embargo, lanzó una advertencia: “tenemos que salir de este hábito de gobernar por crisis”, finalizó.

Con las positivas perspectivas, las acciones del mundo subieron a niveles cercanos al récord histórico aunque con bajos volúmenes transados, en una señal de cómo la disputa política en Washington afectó a Wall Street. El Dow Jones cerró con un alza de 1,36% mientras que el S&P500 tuvo un avance de 1,38%.

LOS GRANDES PERDEDORES

La crisis política se logró superar, pero no sin gran dificultad y enormes consecuencias. Avivó preocupaciones de que la crisis política – que se ve cada vez más seguido – se convierta en algo normal en Washington. “Es uno de los capítulos más vergonzosos que he visto en los años que pasé en el Senado”, dijo el senador republicano John McCain, quien había rogado para que los republicanos no ataran sus demandas a la ley de Obamacare porque era una batalla perdida.

Por otra parte, es una solución extremadamente a corto plazo. Como repitieron ayer varios conservadores, en enero todo se volverá a repetir. “Los demócratas y republicanos permanecen muy lejanos en cuanto a política fiscal y el escenario está listo para otro enfrentamiento en enero”, escribió el economista Paul Eldestein, de IHS Global Insight, en una nota a sus clientes.

Esta vez no sólo hubo una pérdida por el cierre de gobierno de US$3.100 millones del PIB – según cálculos de IHS – sino que los planes de la Reserva Federal de comenzar el recorte antes de que se acabe del año quedan en espera. Ya pocos creen que comience la reducción del estímulo monetario ni siquiera en diciembre.

Ayer la Fed entregó su Libro Beige, el que aseguró que el crecimiento del país continuó avanzando a un ritmo modesto a moderado en septiembre e inicios de octubre, en la última actualización sobre el estado de la economía desde que el cierre del gobierno frenó la publicación de la mayor parte de los datos.

De llegarse a repetir una situación como la de este mes nuevamente, quizás EEUU no tenga tanta suerte y las agencias crediticias como Fitch sí concreten sus amenazas de recortar la nota.(PULSO)