Dirigentes sindicales esperan una reforma laboral profunda que equilibre las relaciones entre trabajadores y empresarios. Todos esperan que la próxima ministra del Trabajo, Javiera Blanco, impulse los cambios y advierten movilizaciones en caso contrario. FOTO JAVIERA BLANCO Y BACHELET

En las centrales de trabajadores concuerdan en esperar que la abogada Javiera Blanco asuma con responsabilidad el rol que le asignaron, inicie un nuevo diálogo con equipos técnicos, sindicales y de gobierno, e impulse los cambios al código laboral, tarea que la Concertación no cumplió.

Así lo plantea Oscar Olivos, presidente de la Central Autónoma de Trabajadores, CAT, quien espera que la nueva ministra avance en las medidas comprometidas junto a los sindicatos.

“Hay muchas expectativas, muchos ofrecimientos. La gente quiere muchas cosas y vamos a ver cómo van a actuar frente al cumplimiento de tanta expectativa. Esperamos que podamos tener un gobierno que cumpla con los objetivos y promesas, por el bien de nuestro país”, indicó el dirigente sindical.

El programa que recibe Javiera Blanco es complejo. La ex directora ejecutiva de la Fundación Paz Ciudadana y subsecretaria de Carabineros en el anterior mandato de Michelle Bachelet, tendrá una contraparte más receptiva en comparación a la que recibió a la primera ministra de la cartera de Sebastián Piñera, Camila Merino. Probablemente tendrá menos conflictos que los de Evelyn Matthei en su relación con los sindicatos.

Al respecto, tradicionales dirigentes, como Raúl de la Puente en la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, Esteban Maturana de la Confederación de Funcionarios de la Salud Municipal, Confusam, y Jaime Gajardo del Colegio de Profesores han salido a defender la independencia de los gremios pese a sus militancias dentro de la Nueva Mayoría. Todos aseguran que entablarán conversaciones, y de no avanzar las soluciones, saldrían nuevamente a las calles.

De igual forma, Norberto Díaz, vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores, señaló que “la CUT ha sido autónoma de los gobiernos anteriores y lo será de este”. Al respecto, Díaz agregó que “con este gobierno vamos a dialogar, porque esa es la obligación de cualquier organización sindical y esperamos que cumpla, pero si no es así también vamos a marchar y a estar en las calles. Creo que la subordinación de la CUT al próximo gobierno sólo está en la cabeza y en la ficción de algunos dirigentes sindicales que no entienden lo que pasa en la sociedad chilena. La CUT responde a los trabajadores, a ninguna otra cosa”.

Consultado sobre las prioridades, Díaz reiteró la agenda de reformas que se necesita para avanzar en el equilibrio entre trabajadores y empresarios.

“Se necesita de una reforma laboral que nos diga los estándares democráticos de los cuales estamos muy lejos. En Chile no hay derecho efectivo a huelga, no hay negociación colectiva para los trabajadores, no hay posibilidades de sindicalizar y los sindicatos pesan muy poco. Requerimos todo lo contrario: que los sindicatos pesen mucho, que haya más y mejores negociaciones colectivas para todos y que se acabe el reemplazo de la huelga”, manifestó el vicepresidente de la CUT.

La agenda de la Unión Nacional de Trabajadores, UNT, no es muy distinta a la que plantea la CUT, sin embargo estos desconfían de lo que pueda hacer la Central. Segundo Steiner, presidente de la multisindical, pidió que se les considere como interlocutores válidos en las distintas reformas a impulsar.

“Hay algunas centrales a las que se les da bastante protagonismo, pero preocupados de los problemas no están. Están más preocupados de que les consigan pega a algunos amigos. Eso no va a cambiar mucho, el gobierno sigue creyendo que el movimiento sindical debe estar ad-hoc a las autoridades de turno, y eso no lo vamos a permitir”, expresó el dirigente de la UNT.(RADIO U. DE CHILE)

Los dirigentes están atentos al cumplimiento del programa de gobierno – por el momento de las medidas comprometidas para los primeros cien días -, sin embargo aseguran que son medidas que no modifican la estructura laboral en Chile.