Protesters gather at the Puerta del Sol square in Madrid on May 21, 2011 during a protest against Spain's economic crisis and its sky-high jobless rate. Spanish youths furious over soaring unemployment kept up their week-long protest movement Saturday on the eve of local elections expected to deal the ruling Socialists a crushing defeat. Placard reads "I'm unemployed and very mad." AFP PHOTO / JAVIER SORIANO

Para ricos y pobres, del norte y del sur, este trastorno es el rostro de una nueva realidad económica: más impuestos, menos beneficios y bajos retornos en sus ahorros.

Divorciado y desocupado, Fran López está nuevamente en la casa de sus padres.

Hace cinco años, vivía en el suburbio más acomodado de Madrid con su mujer y una hija recién nacida y ganaba 4.000 euros (US$5.175) mensuales actualizando subestaciones de electricidad de Iberdrola SA, la empresa de servicios públicos más grande de España. Ahora, López, de 26 años, está estudiando para obtener su título del secundario.

“Estoy empezando de cero”, dijo López. “Quieren un montón de calificaciones. Por eso estoy estudiando. Mi objetivo es trabajar y si no hay trabajo, seguiré estudiando”.

Con la crisis de la deuda de Europa entrando en su cuarto año, esta experiencia de López de retroceso en la vida ejemplifica que los destinos de muchos de los 500 millones de ciudadanos del continente dieron un vuelco. Para ricos y pobres, del norte y del sur, este trastorno es el rostro de una nueva realidad económica conforme los impuestos aumentan mientras la gente recibe menos de los gobiernos y de los mercados de bonos en los que antes confiaba.

Los líderes de la Unión Europea se reunieron la semana pasada en Bruselas para discutir sus próximos pasos destinados a apuntalar el euro. Los ministros de Finanzas acordaron aponer al Banco Central Europeo a cargo de todos los prestamistas de la eurozona.

En la ciudad alemana de Múnich, a 1.500 kilómetros (930 millas) de Madrid, Daniel Just se queja de la falta de rendimientos para sus clientes de pensiones. Con cinco países del euro necesitados de rescates internacionales, los rendimientos de los bonos del Estado alemán a dos años operaron a tasas negativas en julio y nuevamente el mes pasado, lo cual significa que los inversores están dispuestos a pagar para mantener su dinero a salvo.

Aceptar la realidad

“Debemos aceptar la nueva realidad”, dijo Just, de 55 años, director de inversiones de Bayerische Versorgungskammer, el fondo público de retiro más grande de Alemania. “Básicamente, sólo hay dos opciones: disminuir las expectativas y los pagos de rendimientos o tratar de practicar algún tipo de magia”.

Los fondos de pensión alemanes son tradicionalmente conservadores en materia de inversión. A diferencia de los del Reino Unido y los Estados Unidos, tienen la mayor parte de su dinero en renta fija y la ley les dice que inviertan en activos que garanticen “la mejor protección posible”.

En 2012, Just aumentó más de dos veces la cantidad de dinero que asignó a títulos más riesgosos como acciones alcanzando hasta 64 por ciento de la cartera global, según el informe anual relativo a su fondo de pensiones de 52.000 millones de euros. Las cifras de 2012 serán publicadas el 15 de enero.

Rendimientos de mercado

El Índice bursátil alemán de referencia DAX subió 29 por ciento este año después de caer 11 por ciento en 2011, en tanto los mercados de bonos con mejor desempeño en la región del euro son Portugal e Irlanda, países que solicitaron rescates internacionales financiados en parte por Alemania.

Los bonos alemanes rindieron 4,1 por ciento este año al 12 de diciembre, en comparación con un 54 por ciento en el caso de Portugal y 28 por ciento en el de Irlanda, según los índices compilados por Bloomberg y la Federación Europea de Asociaciones de Analistas Financieros.

El gerente de cartera alemán y el electricista español se encuentran en uno y otro extremo de la misma situación que enfrentan los líderes europeos para relanzar el crecimiento económico.

La deuda pública en la zona integrada por 17 países creció hasta 90 por ciento del producto interno bruto en el segundo trimestre, desde 69 por ciento cinco años antes, según Eurostat, la agencia de estadísticas de Luxemburgo. Las cifras muestran que los países se endeudaron por 2,4 billones de euros, más que toda la producción anual de Francia, para sostener la actividad económica.

Mohamed El-Erian, máximo responsable ejecutivo de Pacific Investment Management Co., acuñó el término “nueva normalidad” en 2009 para describir una economía global que enfrenta un bajo crecimiento y una alta desocupación después del colapso global de la banca.

Era del apalancamiento

En Europa, esa realidad cambiante llevó a los países del norte con calificación AAA encabezados por Alemania a esperar que Europa del sur controle el endeudamiento público aunque eso signifique aplastar el crecimiento económico y hacer aumentar el desempleo.

“Después de llegar muy lejos durante la ‘gran era’ del apalancamiento y el derecho al crédito, las economías occidentales ahora enfrentan el desafío de superar el arrastre combinado de una dinámica de crecimiento muy floja, un desempleo excesivo y demasiada deuda en los lugares equivocados”, dijo El-Erian en una respuesta a preguntas enviadas por correo electrónico.

Por consiguiente, Just y López están reviendo su perspectiva financiera en momentos en que la eurozona llega a 2013 en recesión por segunda vez en menos de cuatro años.

Para el alemán en Múnich, esto significa buscar nuevas formas de ganar dinero para futuros jubilados de un lugar que tiene el poder adquisitivo más alto entre las ciudades del país, según la firma investigadora de mercado GfK SE. Para el español, significa estudiar para obtener las calificaciones que en un tiempo le dijeron que no necesitaba.

En toda la eurozona, el porcentaje de personas en edad de trabajar con empleo bajó desde 66 por ciento en su pico máximo de 2007 hasta 64 por ciento en el tercer trimestre, cediendo más de la mitad de los incrementos alcanzados desde que la moneda única comenzó a circular en 2002, según Eurostat.