FOTO MINA CHUQUICAMATA

 

Mina está siendo explotada en un solo frente, cuando lo normal es hacerlo en hasta cinco. Derrumbe de una caverna en 2006 alteró para siempre el trabajo en el lugar.

Los bajos niveles de producción de la mina de Chuquicamata han sido explicados por la compañía en la caída de la ley, que ha generado una gran pérdida de la competitividad de la centenaria mina.

Pero esa no es la razón excluyente del mal momento de Chuqui. Además, existe otro elemento que no sólo explica lo que está ocurriendo hoy con la drástica caída productiva de la otrora mina más grande del mundo, sino que también es el principal argumento para acelerar el cambio en el método de explotación, de rajo abierto a subterránea, lo que ocurrirá en 2018: el riesgo geológico de mantener su actual sistema de explotación.

En una presentación enviada al Parlamento, la empresa explicó que seguir con el rajo implica “un riesgo geotécnico inaceptable”, pues la inestabilidad que alcanzaría el rajo superaría los límites de seguridad, de 5%.

Esto se relaciona con un derrumbe ocurrido en 2006 en una caverna construida para albergar una correa transportadora (que nunca ha operado al 100%) para evitar que los camiones recorrieran largas distancias desde la entrada de la mina hasta la zona en la que se encuentra el mineral.

Aquel incidente obligó a retirar toneladas de material desde la llamada Zona 3, para evitar que desde allí se detonara un derrumbe mayor que dañara e inutilizara el rajo de Chuquicamata. Tras eso, la empresa realizó una serie de estudios geotécnicos y se decidió no explotar la Zona 3 ni las aledañas.

Por esta razón, hoy se está explotando sólo una fase de la mina (la norte, lo que está acercando rápidamente los rajos de Chuquicamata con el de Radomiro Tomic), algo totalmente inusual para una mina del tamaño de Chuquicamata, considerando que en un yacimiento a cielo abierto suelen explotarse hasta cinco zonas simultáneamente, según el plan minero.

Pero también hay razones económicas. “No existe en el rajo ninguna fase que pueda competir económicamente con el proyecto Chuquicamata Subterráneo”, explicó en el Congreso el presidente ejecutivo de Codelco, Thomas Keller. “Cualquiera de las fases en análisis agrega mineral sólo para dos años, a diferencia de la mina subterránea, que agrega mineral para 40 años”, agregó.

A esto se añaden los altos costos de transporte de mineral desde el fondo del rajo hasta la superficie. En Codelco explican que un camión minero recorre en un solo viaje aproximadamente 11 kilómetros desde la superficie hasta el fondo del rajo, lo que en el agregado resulta en cifras siderales.

“Entre todos los camiones recorren diariamente 35.000 kilómetros, equivalente al 88% del perímetro de la tierra”, explican en la cuprera.

Incluso más: dadas las distancias, en un sólo día un camión consume 3.100 litros de petróleo, lo que equivale al consumo que un automóvil normal, con un uso promedio, gasta en 21 meses.(PULSO)

Debes saber

¿Qué ha pasado? Codelco advirtió que debe pasar a una explotación subterránea en Chuquicamata, pues seguir con el rajo implica un “riesgo geotécnico inaceptable” por la inestabilidad que se alcanzaría, que superaría los límites de seguridad de 5%.

¿Por qué ha pasado? En 2006, un derrumbe en una caverna obligó a realizar un exhaustivo estudio sobre las condiciones geotécnicas de la mina, ubicada en medio de una falla, y se concluyó que debía dejar de explotarse ciertas zonas, lo que ha restringido el plan minero de Chuquicamata.