El 74% de la fuerza laboral suscribió nuevo convenio hasta julio de 2017. Los contratos se reajustaron 2,3% en promedio y se incrementaron beneficios y ayudas en salud y educación. 

Sin ruido y sin aspavientos, cinco sindicatos de la petrolera estatal Enap, que representan unos 2.322 trabajadores, negociaron en junio pasado sus convenios colectivos por los próximos tres años. El 74% de la dotación total de la firma acordó un reajuste de los salarios de 2,3% en promedio hasta 2017 y la ampliación de beneficios en salud y educación, además de bonos extras. Lo más suculento fue el pago por término de conflicto: un cheque de entre $12 millones y $15 millones por trabajador, casi tan alto como los que se entregan en las empresas de la gran minería. El problema es que se da en un momento complejo: la compañía estatal está técnicamente quebrada (sus deudas superan su patrimonio) y sus utilidades van a la baja o registra pérdidas (ver infografía).

El gasto en sueldos y salarios en Enap ascendió a US$ 332,2 millones a diciembre de 2013. En cambio, las ganancias de la empresa son solo un tercio de esa cifra. Y en el primer semestre de 2014 cayeron 23,4% respecto de igual lapso del año anterior. Es decir, los costos laborales aumentan, pero las utilidades bajan.
Jorge Fierro, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Petroleros y director de Enap, defiende la última negociación colectiva y señala que los bonos que se pagaron “corresponden a los sueldos de la industria, como los de Codelco”.

Pero Enap no es la cuprera estatal, por lo menos no en cuanto a excedentes. Sobre todo porque la petrolera no se ha recuperado de las pérdidas por US$ 998 millones que anotó en 2008, que fueron seguidas por un zigzagueante desempeño en utilidades (ver infografía). Con una carga financiera de unos US$ 4 mil millones, la firma desembolsa al año unos US$ 200 millones en intereses.

“Enap sigue siendo una empresa necesaria. Si no existiera, no tendríamos combustible al precio actual, y pagaríamos más de $1.500 por litro de bencina”, señala Jorge Fierro.

El Gobierno monitoreó esta negociación. El 27 de junio, el Ministerio de Hacienda envió una circular a Enap y a las compañías estatales dependientes de Corfo instando a que los nuevos contratos colectivos “no podrán exceder el 1% real de promedio anual respecto del contrato colectivo vigente proyectado del estamento que se negocia”. En Hacienda detallan en dicha circular que el incremento “debe estar asociado a incrementos efectivos de la productividad de la empresa, de lo contrario solo deben mantenerse los costos laborales en términos reales”.

Enap dice que dicha directriz se cumplió porque el alza de 2,3% rige para el período 2014-2017; es decir, menos de 1% al año (sería de 3% en los tres años).

La estatal, cuyo gerente general es Marcelo Tokman, hace ver que históricamente las negociaciones colectivas de Enap se han regido de acuerdo con los lineamientos que establece el Ministerio de Hacienda, y “las que se han llevado a cabo este año no han sido una excepción”. “Los incrementos que se han acordado no han superado un 1% real anual”, acotan en la firma.

En cuanto al gasto en personal, “el costo promedio por trabajador con contrato permanente con la empresa, expresado en términos reales y en pesos, se ha mantenido relativamente constante en los últimos cuatro años, incluso con una leve disminución de un 1% entre los años 2010 y 2013″.*

Sin embargo, los datos de los estados financieros indican que los gastos del personal bajaron entre 2010 y 2012, pero en 2013 volvieron a subir (ver infografía). El 47,8% de las remuneraciones totales provienen de beneficios, la mayoría de corto plazo.

El sueldo base bruto mínimo que existe en Enap es de $366.307, suma que no incluye los beneficios. En la petrolera estatal aclaran que las ayudas y transferencias adicionales al sueldo bruto tienden a beneficiar a los trabajadores más antiguos, pero no a las nuevas contrataciones. En los últimos años ha habido una política sostenida de generar un recambio en los trabajadores de Enap, cuya edad promedio rondaba los 50 años hace una década y era más alta en Magallanes.

Así, la edad promedio de los trabajadores que se contrataban en Sipetrol en 2004 era de 57 años, mientras que en 2013 fue de 35 años. En Refinería Bío Bío hace una década las nuevas contrataciones tenían un promedio de edad de 45 años, mientras que en 2013 fue de 34.

En Enap Santiago, los nuevos contratados 2004 tenían un promedio de 45 años, mientras que en 2013 la edad promedio fue de 34 años. Para toda Enap, los trabajadores recién contratados en 2004 tenían una edad promedio de 42 años, mientras que hoy dicha cifra alcanza los 33 años.(EL MERCURIO)