De acuerdo a los datos analizados por el investigador de LyD, Francisco Klapp, la carga impositiva de las compañías nacionales será superada sólo por la de Noruega tras la iniciativa del gobierno. En tasas, incluso podría llegar a ser la tercera más alta.FOTO REFORMA TRIBUTARIAUn incremento no menor  registrará nuestro país en relación a los miembros de la OCDE, en la carga tributaria que pagan  las empresas, una vez aprobada la reforma tributaria impulsada por el gobierno de Michelle Bachelet, cuyo objetivo es recaudar 3 puntos del PIB adicionales para financiar su programa.

Si bien la carga actual ya es considerada elevada, tras la iniciativa del Ejecutivo pasará a ser la segunda más alta de las naciones que conforman este club de las economías más desarrolladas, siendo superada sólo por Noruega.

De acuerdo a los datos recogidos por el investigador de Libertad y Desarrollo, Francisco Klapp, del Servicio de Impuestos Internos (SII) y la misma OCDE, Chile promedia hoy una carga tributaria para las compañías de 5,2% del PIB entre 2008 y 2012, la que sumada al 0,9% adicional que implicará la aprobación de la reforma tributaria por concepto del aumento del gravamen de primera categoría de 20% a 25%, y sin considerar medidas anti elusión, quedaría en 6,1%. Con esto superaría a Luxemburgo, que se ubica actualmente en la segunda plaza.

Cabe destacar que en estos datos para nuestro país no se incluyen el royalty ni el Decreto Ley 2.398 -que considera un tributo especial a empresas del Estado-, sino que sólo el impuesto de primera categoría y el adicional que pagan los extranjeros cuando se llevan las remesas. Al incluir el DL 2.398, la carga sería algo mayor.

A juicio de Klapp, “ésta es una mejor medida, porque se incluyen los adicionales y empresas estatales como Codelco que sí pagan impuestos”. Asimismo, explica que los datos hasta 2011 corresponden al SII, mientras que la OCDE tiene cifras hasta 2012, año en el cual la carga tributaria a las empresas llegó a 5,7%, debido a que se aumentó la tasa para las compañías de 17% a 20% y a que fue un ejercicio de buen crecimiento económico.

En esta medición, Noruega se ubica por lejos en el primer lugar del ránking, con una carga a las empresas por sobre el 10% del PIB, lo que se explica por una compañía estatal de petróleo que paga impuestos en forma muy importante. “Si esa firma no pagara esos impuestos y entregara sus utilidades directamente al Estado, el país no aparecería con una carga tan grande”, señala Klapp.

En cuanto a la tasa a la que tributan las empresas, el proyecto impositivo la sube de el 20% actual, a 25%, lo que implica un salto importante entre los países de la OCDE, pasando de la parte baja de la lista, a superar a naciones como Finlandia, Corea, Reino Unido y Suecia.

Aún más, Klapp destaca que si se considera que “este gravamen que se eleva a 25%, aumentaría a 35% en el caso de las Sociedades Anónimas por la retención, quedaríamos como el tercer país con la mayor tasa impositiva a las empresas del mundo”.

De todas formas, sostiene que no hay que engañarse entre la tasa y lo que se recauda finalmente, ya que si bien Estados Unidos tiene un 39,1% de tasa impositiva, recauda muy poco como porcentaje de su producto interno, debido a que la tasa es sobre una base distinta a la de Chile, con más exenciones.

Asimismo, la tasa de los países incorpora los distintos mecanismos de recaudación, ya que en algunos casos se cobran impuestos a través del gobierno central y después de nuevo por el Estado, como en EEUU.

Según el economista, estos incrementos en cuanto a tasa y a carga de las empresas, representan “un salto tremendo, el más grande que hemos dado desde 1974, e incluso en el caso de algunas empresas estamos hablando prácticamente de un alza de impuestos del 50%”, lo que a su juicio tendrá un impacto no menor en la rentabilidad de los proyectos.

En esa línea, si bien considera que la integración del sistema tributario nacional es una virtud y que incluso muchos países apuntan a ello, “uno de los pecados más grandes de esta reforma, además de los cambios ya señalados, es que incluye un nivel de complejidad que todavía no se ha evaluado bien, lo que además puede ser contradictorio en materia de reducir la elusión”.

Asimismo, si bien reconoce que la tasa impositiva no es el único factor que influye a la hora de tomar decisiones de inversión, “es un factor sin duda importante. Y el ejemplo que ponen quienes alegan lo contrario, de que los empresarios chilenos van a Perú y Colombia con tasas más altas, es muy malo, porque no consideran que la rentabilidad en esos países es muy distinta. Se paga harto impuesto, pero la rentabilidad es mucho mayor”.

Carga país
El economista también revisó en detalle cómo quedará la carga neta del país tras el aumento de 3 puntos del PIB que se pretende.

En ese sentido, primero aclara que de esos 3 puntos no todo es nuevos impuestos, ya que en el proyecto se habla de 0,5 puntos del PIB que corresponden al plan anti evasión del gobierno, pero no es claro donde ponerlo, aunque en algún momento se va a pagar igual.

Asimismo, Klapp explica que la mejor forma de ver la carga nacional es sin seguridad social, ya que “en Chile tenemos un sistema muy especial comparado con la OCDE, porque por ejemplo nuestras pensiones, gran parte de la salud, y el seguro de desempleo, son privados. En algunos lados es parecido, pero el Estado cobra y paga. Entonces es mejor limpiar aquello y ver lo que es puramente impuesto, registrado en la carga neta”.

Con todo, actualmente la carga tributaria neta de nuestro país se ubica en 19,4% del PIB, la tercera mayor de América Latina, pero una de las más bajas entre los países de la OCDE.

“Sin duda estamos en la parte baja y eso no tiene nada de raro considerando el grupo de países de la OCDE, que son los países más ricos y con estados de bienestar más grandes.  Pero también llama la atención que tampoco es el más bajo y tampoco estamos tan lejos de países como Corea y Suiza”, dice Klapp.

Sin embargo, sumando los 3 puntos que se pretenden agregar, la cifra llegaría a 22,4%, quedando bastante alineados con otros países como Alemania, España y Portugal.

Mientras, en el caso de la región, seguiríamos dentro de los países con más carga neta, manteniendo el tercer lugar de la lista. “Esto tampoco llama la atención, porque son países más pobres y que recaudan poco”, precisa Klapp.(PULSO)