Peter Beaven, presidente de Cobre de la gigante minera, dijo a El Mercurio que el gran desafío para la industria es mejorar la productividad, que en la minería chilena es la mitad que en Canadá o Estados Unidos.

El titular de El Mercurio era un poco engañoso.

Usaba una cita de Peter Beaven, presidente de Cobre de BHP Billiton, que decía “en los países donde operamos hay contratos y acuerdos de estabilidad”. La referencia era, al fin, del DL 600.

La sugerencia velada era que el ejecutivo tenía reparos a los cambios y reformas que propone el actual gobierno, a las que el empresariado en general –y la derecha en particular– ha criticado, a la vez que culpado por la caída en la inversión y la desaceleración económica.

Pero una lectura completa a la entrevista revela que el ejecutivo no les tiene temor a las reformas que se vienen y no siente que amenacen el negocio de la gigante minera en Chile.

“Los cambios que están pasando en la sociedad chilena no son inusuales, se ven en todas partes del mundo y son una señal de madurez. No son cambios fundamentales o abruptos y lo que tenemos que hacer es saber manejarlos. Lo más importante, y en esto no nos perdemos, es que nuestro negocio es de largo plazo. Hoy tenemos planes para los próximos 40 o 50 años. En el largo plazo vemos que hay desafíos y que hay cambios, como la parte tributaria o el mundo laboral”, señala Beaven en la entrevista.

El desafío de la productividad

Explica que la principal preocupación de BHP es el tema de la productividad laboral, que es la mitad en comparación con minas similares en Estados Unidos y Canadá. “Aquí se mueve 40 mil toneladas por persona al año; en Canadá o Arizona, 80 mil a 90 mil toneladas al año. Esa es una tremenda oportunidad, es nuestra obligación cerrar esa brecha de productividad”, dice en El Mercurio.

Agrega que, respecto al tema laboral, su gran preocupación “es que se cierre la posibilidad que tenemos, no solo como industria, sino como país, de cerrar esta brecha de productividad, que tiene que balancearse con los derechos que tienen los trabajadores. Para eso debemos tener más espacio para el diálogo. Yo en particular y BHP Billiton en general estamos dispuestos a participar de esta discusión”.

A los desafíos de productividad, Beaven agrega los de costos de energía, agua, laborales y la necesidad de capital de financiamiento. “El caso de Codelco no es único, ni inusual. Lo que enfrenta Codelco es representativo de lo que enfrenta la industria. La industria necesita atraer capital todo el tiempo, y la gran pregunta es cómo BHP Billiton, gana la competencia por ese capital”, explica Beaven.

La semana pasada, BHP anunció una reducción del 6% de su dotación en Pampa Norte, debido a los altos costos y la baja en las leyes de minería. Pampa Norte es la unidad de negocios de BHP Chile que agrupa a Spence y Cerro Colorado.

Proyecto Cerro Colorado

Explica que Cerro Colorado está en proceso de conseguir autorizaciones medioambientales para extender su vida útil. Manifiesta que, si no lo logra, dicha faena debería cerrar a partir de marzo de 2015.

Añade que tiene confianza en el proceso, sea cual fuere el resultado. Opina que la intervención personal del Seremi de Medio Ambiente en contra del proyecto fue una imprudencia, pero no “vició” el proceso.

“Confiamos en el proceso, sea cual sea el resultado. Hemos hecho esfuerzos enormes por juntar la información que la autoridad nos pide. Y la gran diferencia es que lo que estamos evaluando son los siete años adicionales de Cerro Colorado, que implican producir exactamente lo mismo que hoy y usar la misma cantidad de agua. Esa evaluación es de los siete años adicionales, no de la vida de Cerro Colorado”, detalla.

Ante la pregunta sobre qué planean hacer con su plan de inversiones de US$ 5.500 millones, el ejecutivo responde que la empresa tiene una mirada de largo plazo que implica que seguirán empujando sus proyectos. “En esa mirada hay dos caminos: uno es hacer las cosas como ahora, que es muy, muy, poco productivo, y las inversiones no son altas, porque los retornos no lo son. Otro camino es mejorar la productividad y dar el salto. Hoy Chile representa el 30% de la producción mundial. Si nos esforzamos, podría ganar posición en las próximas décadas incluso a 50%”.

Dice que el fin del DL 600 en sí mismo no es un problema.

“Lo que importa son las reglas y que estas reglas creen estabilidad. El DL 600 murió y no tiene sentido tener una opinión al respecto. En los países donde operamos hay contratos y acuerdos de estabilidad y no tienen que ver con la madurez del país. Son el mecanismo por el cual el gobierno dice ‘queremos minería, en estas condiciones’ y la empresa minera dice ‘nosotros queremos hacer negocios con ustedes, pero así’”, señala.

Agrega, además, que cuando un proyecto minero “trasciende tres o cuatro gobiernos, cualquier tipo de minería tiene que tener un contrato donde se establece la forma de operar. No es solo el tema tributario, sino lo ambiental, comunitario, laboral, de salud”.(EL MOSTRADOR)