En el marco de recurso de protección presentado en su contra por comunidades diaguitas.

FOTO NO A PASCUA LAMA SAQUEO

En un informe enviado a la Corte de Apelaciones de Copiapó, la compañía asegura que el polvo sobre los glaciares y el derretimiento de los hielos es fruto del calentamiento global y que no se debe al proyecto minero.

El derretimiento que están mostrando los glaciares ubicados en las cercanías del proyecto Pascua Lama y la capa de polvo en su superficie se deben al calentamiento global, al cambio climático y a las desfavorables condiciones de la zona donde se ubica la iniciativa.

Esos fueron los principales argumentos que la canadiense Barrick presentó a la Corte de Apelaciones de Copiapó a mediados de enero. La minera no sólo está preocupada por el alza de costos del proyecto Pascua Lama, cuya inversión prevista llega a US$8.500 millones. También enfrenta un recurso de protección que presentaron en su contra, en septiembre de 2012, ocho de las 10 comunidades diaguitas del Valle del Huasco, zona donde se está construyendo este primer proyecto binacional de oro y cobre. Las comunidades acusan que la firma está afectando el derecho a la vida debido a que ha perjudicado los glaciares el Toro 1, Toro 2 y Esperanza, y contaminado los recursos hídricos de la zona.

Además, a fines de octubre de 2012 Sernageomin paralizó temporalmente los trabajos de movimientos de tierra, perforaciones y tronaduras de la iniciativa, debido a incumplimientos a la ley de seguridad minera. Según la entidad, los trabajos estaban causando un alto nivel de polución que afecta la salud de sus trabajadores. La compañía aún no ha reanudado el movimiento de tierras, pero sigue la construcción de otras partes del proyecto. Esta semana informó que a diciembre la construcción de Pascua Lama tenía un avance de 40% y que ha ejecutado inversiones por US$4.200 millones.

La minera también enfrenta otros tres procesos sancionatorios por parte de la Dirección General de Aguas (DGA) de Atacama, entidad que solicitó sanciones a la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) por incumplir en el plan de monitoreo de glaciares. En visitas de inspección, la DGA de Atacama detectó que la superficie de los glaciares está cubierta por material particulado.

Pascua Lama será el primer gran proyecto de oro del país. Ubicado entre Chile y Argentina, el yacimiento tiene reservas por cerca de 18 millones de onzas de oro y se estima que en el primer quinquenio producirá al año de 800 a 850 mil onzas de oro. El cobre será un subproducto de esa explotación principal.

LA DEFENSA DE LA COMPAÑIA

Barrick no se ha referido explícitamente al tema de los glaciares. El jueves, en su entrega de resultados anuales, sólo recordó que tiene “procesos legales y regulatorios en curso”, pero sostuvo que la suspensión de labores decretada por Sernageomin no alterará el cronograma del proyecto. Así, mantiene su pronóstico de comenzar a operar el yacimiento en el segundo semestre de 2014. De todos modos, en un comunicado indicó que “los resultados de estos procesos son inciertos. Continuaremos evaluando los impactos potenciales sobre los tiempos de la primera producción de oro”.

Donde sí se pronunciaron fue en el extenso informe que presentaron ante la Corte de Apelaciones de Copiapó, en el cual José Antonio Urrutia, abogado de la compañía, afirma que Barrick “rechaza desde ya las acusaciones de intervención o destrucción de los cuerpos de hielo”.

La defensa de la empresa agrega que demostrará “categóricamente y con abundante cantidad de estudios científicos y especializados en la materia, que se vienen realizando hace más de 10 años”, que la evolución natural de los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza “no tienen su explicación en las actividades desarrolladas por Pascua Lama, sino que obedecen a una multiplicidad de factores climáticos, geográficos y técnicos”. Añade que la disminución del tamaño de los cuerpos de hielo no ha afectado al recurso hídrico de la zona, ya que el aporte de los glaciares a los cauces es muy bajo respecto de la cantidad de aguas disponibles en la cuenca del río Huasco.

Según Barrick, más de 20 estudios científicos presentados en el proceso de evaluación ambiental de 2006 constataron que los factores que alimentan a los glaciares, como la caída de nieve y las bajas temperaturas, han sido afectados por el cambio climático, reduciendo la acumulación de hielo y aumentando progresivamente el derretimiento de los glaciares. La firma agrega que el proceso de calentamiento global ha afectado desde siempre a los glaciares, lo que quedó de manifiesto en un estudio de Golder Associates de 2002. Dice ese reporte: “En el transcurso de las dos décadas, los glaciares involucrados con el proyecto Pascua Lama han estado experimentando una contracción en su superficie y volumen. En particular, entre los años 1981 y 2000, los glaciares que tienen una superficie menor a 30 hectáreas han reducido su área en más de 50%”.

Otro estudio de 2005, del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Aridas (Ceaza), comparte esa visión: “Los glaciares han mostrado en los últimos 50 años un franco deterioro (…) Esto demuestra que los glaciares pueden actuar más efectivamente como reservas hídricas temporales, pero su existencia es más dependiente de los cambios ambientales”.

Junto con esto, Barrick menciona el estudio realizado en octubre de 2012 por BGC Ingeniería Limitada, donde se ratifican los argumentos anteriores. “La evolución del glaciar Esperanza obedece al calentamiento global producto del efecto invernadero que se está produciendo en todo el mundo y también por el área en que se ubica el proyecto”, indica.

Pascua Lama está a más de 4.500 metros de altura, con altas crestas que se erosionan por vientos de más de 300 kilómetros por hora. “Esto produce el desprendimiento natural de material particulado que va depositándose finalmente en la superficie de los glaciares”, dice Barrick.

MEJORAS AL PLAN

Debido a la naturaleza del área donde se ubica el proyecto, Barrick reconoce dificultades con la ejecución del monitoreo de glaciares. “La implementación del plan ha tenido muchas dificultades debido principalmente a las extremas condiciones meteorológicas del sector y la compleja geografía del lugar”, señala.

Ante esto, la minera está mejorando el programa, lo que es analizado en paralelo por la DGA. La firma lleva más de un año trabajando en estas mejoras, las que deben contemplar un reordenamiento de las tareas específicas para reducir el número de mediciones in situ y automatizar el proceso. Barrick explica que el seguimiento exige muchos datos que deben ser sacados de lugares de difícil acceso. “El esfuerzo humano que se requiere es muy alto y, por ende, es muy difícil cumplir a plenitud todas las medidas solicitadas”, sostiene la empresa en su recurso judicial.

Barrick agrega que existe conciencia en que el plan puede ser perfectible, y añade que este afán por mejorar es una muestra plausible de sus esfuerzos por cumplir lo que dispone la autoridad ambiental. “Esto impide concluir que la compañía haya incurrido en actos u omisiones ilegales”, argumenta.

El proceso legal está en receso por el feriado judicial de febrero y se retomará en marzo. Para ese mes se espera que Sernageomin entregue un informe más completo sobre su medida de suspensión de obras y, además, que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) emita un pronunciamiento solicitado por la Corte de Apelaciones respecto de los procesos de sanción que formuló el año pasado a la minera canadiense.(LA TERCERA)