Según información de la Superintendencia de Pensiones, las administradoras promedian 22% anual de ganancia desde 2004, mientras que los fondos de los trabajadores afiliados al sistema de pensiones privado sólo ganan 4,6% en promedio en el mismo lapso. En las AFP aseguran que las cifras no son comparables y que en términos absolutos ganan mucho menos que otros sectores de la economía. FOTO AFPS DE CHILE AL FILOEl mercado de las AFP está compuesto por seis AFP. Lo lidera Provida -del grupo español BBVA y cuyo presidente fue hasta hace poco Joaquín Vial, recién nombrado consejero del Banco Central- que tiene casi un 40% de los afiliados, pero sólo 29% de los fondos que administra el sistema completo. Le sigue Hábitat, propiedad de la Cámara Chilena de la Construcción con 25% de los fondos y tercero está Capital, recientemente adquirido por el grupo colombiano Sura con un 22%. Sigue Cuprum, del grupo Penta de Carlos Eugenio Lavin y Carlos Alberto Délano con un 20,5%. Cierra la lista Planvital, ligado a un banco italiano con 2,9% y Modelo, del empresario Andrés Navarro con un 0,2% (ingresó al mercado recién en 2010).

En sus mejores años, el sistema de AFP -creado en 1981 y que en 2011 cumplió 30 años de existencia- ha llegado a obtener niveles de rentabilidad superiores al 20% como sistema, con peaks incluso superiores a 40% en los fondos más riesgosos.

No obstante, las cifras, aunque positivas, no se comparan a lo que las propias AFP ganan como empresas.

Según un estudio elaborado por el economista de la Universidad Andres Bello, Alejandro Maureira, en base a cifras de la superintendencia de Pensiones, entre 2004 y 2011 la rentabilidad sobre patrimonio (ROE) de las AFP que participan en el mercado y que manejan los US$154.000 millones de ahorros que actualmente tienen los trabajadores en el sistema superó el 22% promedio anual.

La cifra contrasta fuertemente con la rentabilidad obtenida por los fondos de pensiones que ellos gestionan, los cuales han rendido 4,6% promedio anual desde 2004 a la fecha, según las cifras informadas por la autoridad. Es decir, la rentabilidad de las empresas que maneja el sistema de pensiones privado creado en 1981 por el hermano del actual Presidente de la República, Sebastián Piñera, José, superó en casi cinco veces lo obtenido por los ahorros de las personas que cotizan obligatoriamente en el sistema.

El peak de rendimiento de los fondos de pensiones fue de 23,05% en el año 2009, un año después del fatídico 2008, periodo en que las bolsas tuvieron uno de sus peores desempeños históricos y en que el sistema de pensiones en promedio cayó poco más de 20%. En ese año 2008 y pese al descalabro, las AFP perdieron menos de US$ 10 millones y al año siguiente, bordearon los US$ 500 millones en ganancias.

En 2011, cuando los fondos de pensiones anotaron una rentabilidad negativa cercana al 10%, las AFP ganaron más de US$ 400 millones y anotaron una rentabilidad sobre patrimonio de más de 13%.

“Si queremos tener una buena rentabilidad deberíamos invertir en las AFP”, señala con ironía Maureira, aludiendo al alto nivel de retorno de esta industria. A su juicio, la ventaja de estas empresas está en que tienen ingresos asegurados, independiente de cómo les vaya a los fondos de pensiones. “La comisión debiera fijarse en función de la rentabilidad de los fondos de pensiones”, agrega.

En la industria explican que las AFP tienen el incentivo para gestionar bien los fondos de las personas pues la ley los obliga a invertir de su patrimonio el equivalente al 1% de los fondos que administra. Y deben hacerlo en los mismos instrumentos donde invierten la plata de los afiliados; a esto se llama el encaje. Si le va bien a los fondos, las AFP incrementan sus utilidades por este concepto de inversiones. No obstante, si no ganan con el encaje, siguen teniendo los márgenes provenientes de las comisiones que pagan sus afiliados y este concepto varía según cómo se mueva el mercado laboral (aumento del empleo y crecimiento de los salarios).

Ejecutivos de la industria de las AFP cuestionan la comparación señalando que el origen y los factores que determinan ambos resultados son distintos. Por un lado, aseguran, la rentabilidad de las AFP está determinada fundamentalmente por las comisiones que pagan los cotizantes y en consecuencia los factores que la determinan son el número de cotizantes, la renta imponible de ellos y la variación de las remuneraciones. La rentabilidad de los fondos de pensiones, advierten, está determinada por la variación de las cuotas que representan la inversión en distintos instrumentos nacionales y extranjeros.

Además, señalan que “en situaciones de crisis como las que se han presentado en los últimos años, el valor de la cuota de los fondos de pensiones ha tenido un mayor impacto, por el menor valor de los precios de los instrumentos, que aquel que ha sufrido el número de cotizantes y la variación de las remuneraciones”. Respecto del encaje, indican que en el patrimonio de las AFP existe dicho activo pero que aunque genere utilidades, éstas no pueden ser retiradas por Ley. También cuestionan que no se puede comparar cifras de rentabilidad de 2010 hacia atrás, debido a que desde ese año comenzaron a regir las normas contables IFRS.

Expertos de la industria, que pidieron reserva, dicen que lo apropiado para hacer comparaciones es usar la variación de los valores de la cuota en el periodo y en términos nominales (antes de corrección por IPC), y aseguran que si se siguiera esa metodología la rentabilidad de los Fondos desde 1981 hasta 2011 estaría muy cerca del 20% promedio nominal anual, es decir, una cifra similar a la de las AFP.

Finalmente advierten que en industrias como éstas el capital contable es bajo comparado con otros sectores de la economía, “lo que tiende a elevar las ganancias en términos porcentuales” y que si se compara la utilidad de las AFP en términos absolutos (en pesos o dólares) y consolidados, con la de otros sectores, los niveles de ganancias de las gestoras están en la parte baja del ranking.

El mercado de las AFP está compuesto por seis AFP. Lo lidera Provida -del grupo español BBVA y cuyo presidente fue hasta hace poco Joaquín Vial, recién nombrado consejero del Banco Central- que tiene casi un 40% de los afiliados, pero sólo 29% de los fondos que administra el sistema completo. Le sigue Hábitat, propiedad de la Cámara Chilena de la Construcción con 25% de los fondos y tercero está Capital, recientemente adquirido por el grupo colombiano Sura con un 22%. Sigue Cuprum, del grupo Penta de Carlos Eugenio Lavin y Carlos Alberto Délano con un 20,5%. Cierra la lista Planvital, ligado a un banco italiano con 2,9% y Modelo, del empresario Andrés Navarro con un 0,2% (ingresó al mercado recién en 2010).(EL MOSTRADOR)